Y hablando de sueños y de armonía, hoy vengo a conversar o mejor dicho, a disfrutar una vez más, de la catarsis y la purga de emociones que resulta para mí escribir en Holos & Lotus.
nos alienta a conversar sobre el cuidado de nuestra salud mental, emocional, espiritual y hasta física, que a causa de la suma de los años de montaña rusa política en nuestro país y más recientemente, este inicio del 2026, con el despliegue de acciones militares, se nos ve forzados a tomar el rumbo del desequilibrio.
Y es que aun cuando a través de diferentes estrategias y técnicas buscamos nuestro bienestar y lo compartimos acá en Holos. Este tipo de situaciones políticas no hacen más que seguir alterando nuestro equilibrio.
Los venezolanos somos resilientes, vaya que sí, y lo hemos demostrado con creces. Nos caemos y nos volvemos a levantar. Sobrevivimos y avanzamos paso a paso aunque estemos rodeados de obstáculos. Somos fuertes, definitivamente que sí. Creo que una de las razones de nuestra fortaleza es nuestro sentido del humor, esa forma dicharachera de reírnos de nuestras propias desgracias. Es una cualidad que seguramente la gente de otros países no entiende; sin embargo, es lo que nos mantiene medianamente bien y nos da el coraje y la fuerza para seguir enfrentando los obstáculos que se presenten.
Reforzando el don de la paciencia:
La paciencia es una de las mejores herramientas que tenemos las personas resilientes para volver a levantarnos. Podría parecer que es conformismo, pero no es así. La paciencia es el don de saber esperar, de saber controlar los impulsos que produce la desesperación. La paciencia es el control de aquellas emociones que nos pueden llevar a cometer errores. Es también la mejor forma de permitir que las cosas fluyan y nos den los resultados que deseamos.
Durante muchos años, el venezolano ha tenido que aprender a ser paciente.
Y ahora que el panorama se pinta de incertidumbre, es el mejor momento para fortalecer nuestra capacidad de espera. Desbocarnos en actuar desenfrenadamente, no nos traerá nada bueno.
Mientras todos estos sucesos políticos van ocurriendo en mi país, he visto cómo muchas personas se dejan llevar por el miedo y terminan haciendo compras nerviosas, o peleándose con sus vecinos o allegados. Para nadie es un secreto que incluso escribir estas líneas puede ser peligroso, pues estamos en un estado de nula libertad de expresión y cualquier cosa que digamos puede ser tomada en nuestra contra. Por eso también debemos ser cuidadosos al publicar.
Fortalecer la fe:
La fe es una certeza. Es el estar plena y completamente seguros de algo. Y si de algo estoy totalmente segura, es de que el tiempo de Dios es perfecto y es él quien sabe el rumbo que deben tomar nuestras vidas, por eso confío y me aferro a su mano Divina.
Independientemente de los planes políticos que tengan quienes gobiernan, yo solo pido a Dios que mis hijos estén bien y que crezcan en un ambiente sano, armonioso y con buena calidad de vida. Es por ello que me aferro a la esperanza de que todo saldrá bien.
Momento para cuidarnos:
nos invita a compartir qué estamos haciendo para cuidarnos en estos momentos de incertidumbre. Pues, por ahora, me concentro en mantener la calma. Trato de ver las noticias de forma objetiva y coherente, comprendiendo que muchas veces la verdad se mantiene oculta y que ahora con tanta tecnología es fácil recrear escenas que nunca han ocurrido, de manera que, investigo bien, para asegurarme de que no es una falsa información lo que estoy observando.
Sigo aferrada a mis convicciones y me ayudo con mucha música. Una de las formas que he descubierto para entretenerme y no dejarme llevar por la búsqueda incontrolada de noticias, es mirar series en las plataformas de streaming más comunes. También sigo leyendo. Me resguardo en los abrazos de mi esposo y me refresco con la risa de mis hijos. En familia conversamos y nos damos aliento. Así vamos dejando pasar los días, en la espera de lo que pueda suceder.