Feliz sábado, amigos y amigas de Holos&Lotus.
En nuestro entorno es tan normal actuar así. Abrazarnos, felicitarnos, decir que nos queremos. Tan normal es, que puede llegar a ser dado por hecho, como respirar o comer o lo que sea que se hace en el día a día. Y eso es maravilloso, o por lo menos es lo que creo.
Les escribo sobre este tema, porque hace poco, mi hija Viviana vivió una experiencia con el amor, que me dejó pensando bastante sobre este asunto.
Resulta que en su escuela las maestras del salón de mi hija, Vivi, planificaron una actividad, en la que los padres y familiares cercanos de cada niño, debían entregar en un sobre, escritos donde describieran lo que sentían por sus hijos. Eran como una especie de carta, donde papá, mamá, abuelos, tíos y quien quisiera participar escribiera cosas lindas para sus niños.
En el sobre de mi Vivi, mi esposo, mi mamá y yo, dejamos nuestros escritos, resaltando lo mucho que la queremos, lo orgullosos que estamos de ella y muchas frases de aliento y felicitaciones. Decoré con calcomanías de muñequitos las hojas y lo adorné lo mejor que pude. Todo era un secreto, ella se enteraría al día siguiente en clases.
La actividad se cumplió y las maestras lograron sus objetivos. Nos enviaron a través del grupo de Whatsapp del salón, las fotos y los vídeos, y nos contaron que la gran mayoría de los niños lloraron mucho, mientras leían sus cartas y que estaban muy emocionados por las palabras de amor que sus papás y familia les habían dedicado.
En la mayoría de las fotos y los vídeos, busqué la carita de mi hija y en todas aparecía sonriendo, en ninguna se le veía llorando o con cara de haber llorado. Entonces, cuando llegó a casa, le pregunté qué le había parecido la actividad. Me dijo que le pareció muy linda y que nos había hecho cartas a nosotros también. Le sorprendió que sus compañeritos lloraran y nos comentó: "¿Será que no les dicen muy seguido, que los aman?"
Esa pregunta, fue la que me dejó pensativa. "¿Será que no les dicen muy seguido, que los aman?" Mi hija me comentó que dos de sus compañeritos, una niña y un niño, que son primos, cuando otro niño les preguntó por qué lloraban, dijeron: "Porque me gusta saber que mi mamá me quiere" ¿Y no lo sabían? Les preguntó mi hija, a lo que ellos respondieron que no, no lo sabían.
El ser humano en sus relaciones interpersonales ha evolucionado bastante. Ahora el cariño y el buen trato es más palpable, sin embargo, todavía queda mucho por avanzar. Todavía existen muchas familias que necesitan trabajar en su forma de expresar el amor. Por eso, invito a que sigamos diciendo te amo. Sigamos abrazando a nuestros niños, para que las generaciones futuras se sientan libres de expresar sus emociones.
El desarrollo emocional de nuestros hijos, está muy ligado a su crianza y el entorno en el que se desenvuelven. Decirles que los amamos, fortalece su autoestima y les hace sentir más seguridad a la hora de tomar decisiones o de ubicar la solución a sus conflictos.
Sigamos expresando nuestro amor, es saludable y contribuye enormemente a nuestro bienestar.