El lenguaje, la ignorancia, la conquista y la humillación.
Mis textos son absurdos, incomprensibles, atiborrados, incoherentes y sin razón. Es por eso que rara vez escribo. Muchas veces solo me limito a comentar.
La verdad es que aunque sea conciente de una justificada falta de seguidores, está comunidad premia la actividad y eso significa " publicaciones" , entonces ahí les va...
Después de algún tiempo entendí que no me servía ninguna definición de lenguaje. Adquirimos tantas formas de comunicación que es imposible definir cuando empezamos a traducir y cuando a transmitir información. Desde el vientre materno definimos nuestro lenguaje y desafortunadamente con el paso de los años lo vamos deteriorando antes de enriquecerlo. Hoy es más preocupante que nunca la desorientación. Es que 400 palabras es vastante para ser un " comunicador "
Hacemos tan cotidiano los convencionalismos, que atribuimos a una palabra o frase, un arsenal de conceptos, conclusiones y hasta emociones que no tienen la mínima intención. Así se define la ignorancia de la actual generación.
" Piensa el aldeano vanidoso que su aldea es el mundo" (José Martí 1853-1895)
El mayor dolor es para con los jóvenes. ¿Qué le heredo a mis hijos? ¿En qué absurda matriz poco comunicacional crecerán?
Son las víctimas de la falta de atención, del absurdo "ellos solos pueden", de la falta de tiempo, del exceso de libertad, la falta de responsabilidad, del desamor.
La conquista ya sucedió. No necesito más que el alma, mis manos, la tierra y el sol.
Querer aquello que no me he ganado es síntoma de abducción. Reclamar lo que no merezco, un grito a la falta de razón.
La conquista comenzó con el deterioro del lenguaje; simple y absurdo. Nos arrastró a la ignorancia y la ignorancia a la humillación.
La falta de valor, el callar antes del honor, el comentario de pasillo más la falta de acción, el vicio antes del coraje, el pensamiento abotinado, la miseria de espíritu y el dolor.
Aguanto mucho lo que pienso, ya que reconozco la faltas de comprensión del común de está generación. Pero en un escenario donde los jóvenes son víctimas de sus carencias por falta de preparación es muy difícil callar. Un sentimiento de defensa nace y como cualquier buen gladiador ante la eminente muerte, no ofresco rosas ni reclamo gladiolos.
Grito con rabia y expreso mi dolor con la más poderosa de mis armas. " Mi Voz". Es triste asumir posturas indiferentes y cobardes. No quiero que me recuerden como a Pilatos. Casi 2000 años y la historia no reconoce sus méritos personales ni como gobernador, pero si se le recuerdan como cobarde y traidor. Hoy el mundo navega en múltiples dimensiones, los que antes éramos reprimidos por el poder de la costumbre y la jerarquía generacional. Hoy tienen voz. Ya mis hijos con muy poca edad opinan y se les reconoce su razón, pero eso no significa que siempre la tengan.
Somos mentores del diálogo coherente, razonable e inteligente. Sus escenarios son complejos y mediáticos. Llegan de forma instantánea, más como receptores que como emisores. Convirtiendose más tarde, en replicadores. La inmensa mayoría de la humanidad son replicadores. No opinan. Repiten ideas prediseñadas y bien estructuradas. Desgraciadamente son los jóvenes los más vulnerables y a la larga los más perjudicados. Sin saberlo construyen un futuro incierto y desordenado. Todo por una responsabilidad inherente a la generación que les precede. Nosotros.
Educar es un deber social, no una individualidad. Responsabilidad compartida intergeneracional, asistencia directa, compromiso y lealtad.
Gracias.