La visión de un desterrado.
Buenos días a los queridos amig@s de Hólos & Lotus. Primero y antes que nada, agradezco la acogida de mi primera publicación en la comunidad. Me uno hoy a la celebración por el 4to aniversario y por supuesto, qué mejor homenaje si no es publicar.
Hoy quisiera hablar de los desterrados.
¿Del destierro físico? No!.
Quiero hablar del destierro social. El destierro de la razón, del pensamiento coherente, de los objetivos que construyen, de la autoevaluación conciente, de mi propósito como hombre y del ideal que asumimos y perseguimos.
Mi formación es diversa, mutilada y práctica. Viví los últimos 19 años del siglo xx y los 25 primeros del XXI. Soy tan antiguo como el universo y me siento hoy más vivo que cuando nací. Me transformo con una facilidad espantosa y asumo riesgos que pueden interpretarse como absurdos. Soy guajiro, cubano y honestamente, medio atravesado. La dialéctica y el materialismo me dominan, quizás por eso amo a Sabina.
Los desterrados sociales somos como dragones. Extintos, leyendas o mitos. Recodos en el causé del rio, peñascos o precipicios en el camino. Se nos odia y se nos ama, se nos encara y se nos defiende. Hemos de asumir cada sentimiento o postura como riqueza, pues necesitamos de ambos para existir.
¿Cómo llegué a ser un desterrado social y porqué?
Empiezas a ser un desterrado social cuando te percatas de ser irremediablemente único y afortunadamente inquebrantable. Cuando no te influye el medio, ni te lastima el sentimiento ajeno. Las sorpresas son esfimeras y el dolor pasa tan rápido que das miedo. Visualizas el mundo en colores, no hay si y no, hay hacer.
Podemos ser concientes y asumir que el mundo no está preparado para despertar, desconectarse de la matrix, caminar sin correas y vivir. O podemos ser Quijotes e insistir.
La realidad, tanto una postura como la otra es necesaria. Sin dudas los Quijotes lo sabían. Las poblaciones son rebaños dormidos, fallas genéticas del comportamiento humano. Códigos silenciados pero no perdidos.
La probabilidad de ser un desterrado es tan alta como la necesidad de libertad. Todo hombre libre es un desterrado. No tienes cadenas sociales, prejuicios, asumes autonomía, confías en tú capacidad, ignoras el absurdo, reconoces la sabiduría, asumes los comportamientos insensatos como errores y te arrepientes.
Ser un desterrado es un camino difícil. El reto es constante y equivocarnos cuesta caro. Es aplastante el peso de las inconsistencias. Por eso no vasta con ser escuchados, aplaudidos, aclamados. El propósito de un desterrado es despertar el gen dormido,parir nuevos desterrados. Tantos que dejemos de ser referentes aislados. Despertemos conciencias, no réplicas que imiten nuestro discurso.
Me encanta ver la juventud por que me recuerda quien fuí, más me apena el destino que les heredamos. No son una generación de cristal. Son la generación de la desorientación. Tienen la energía ilimitada del sol, pero la guía mutilada del triunfalismo, de la desobediencia, la flojera, la falta de ética, decoró y más que todo, la falta de amor.
Soy un desterrado social. No siento dolor, siento rabia; por el niño lastimado, por la madre sin entrañas, por el mercader insensible, por el padre ausente y vago, por el hombre sin honra, por el maestro sin honor, por la libertad ausente, por el dependiente poco agradecido. Por el absurdo lenguaje de la hipocresía, por la falta de acción, por la queja, por la incomprensión, por...