El aprendizaje más difícil es reconocer nuestro propósito. Nos programan para recibir más que para dar. Es por eso que esperamos tanto como damos. La realidad es que muchas veces damos hasta el cansancio y nadie nos a pedido nada.
Hace mucho tuve la suerte de entender que no soy objeto, que no me gusta que me utilicen y sobre todo que no soy propiedad ajena. Ese día también entendí que cualquier reclamo de mi parte era incoherente.
Con el paso del tiempo llega la evolución, las lecturas más ilustrativas y la vida.
Decidí dar sin esperar y es que somos parte de un ecosistema emocional donde asumimos posturas según necesidades y conveniencia. Nuestros conflictos son personales y no están sujetos a maquiavélicos planes conspirativos para mutilar nuestra alma jjj.
La decepción no es más que inconformidad. Pero, ¿inconformidad con qué?
Nacemos casi en 0. Casi. Porque 40 semanas es un larga experiencia de vida y aprendemos hasta en el último segundo. Nacimos, vemos la luz y buufff!!!! Mágico el resto de la vida. Únicos, irrepetibles, originales, auténticos... Todos y cada uno en nuestro propio ecosistema. Interactuando, nutriendonos y rediseñandonos.
La inconformidad o deserción es una quimera que nos aleja de la perfección. Y es que somos perfectos cuando damos todo a cambio de nada jjjj.
¿Difícil? Sí. ¿ Imposible? No
Cuando se aprende este pequeño secreto, nada te puede alcanzar ...
Encontraste el propósito de los cuerdos locos.
Suerte y gracias...
RE: No hay que morir de desengaño (Es-En)