Buenos días mis amig@s de Holos&Lotus, mi familia cómplice. A quien le escribo mis locuras y me apoyan. Hoy quiero compartir está reflexión que nos agobia y nos invalida el crecimiento personal y familiar...
Riqueza. ¿Familia o independencia?
¡El que se casa, casa quiere! Les suena. ¡verdad?
Pues después de leer, reflexionar y juzgar el comportamiento mercantil de los modernos tiempos, entendí el significado de este sutil y bien elaborado eslogan comercial; "Generar riqueza para grandes familias en el sector inmobiliario a través de la supuesta independencia inducida en los sectores poblacionales con escasa instrucción financiera y administrativa". El análisis nace de circunstancias especiales, cuando la situación económica familiar se tensa, y los recursos escasos se cuestionan. Ya que existen gastos que podría asumir la familia y se terminan pagando dos y hasta tres veces en un servicio que puede ser compartido.

La familia no es solo la primera escuela, es la célula primaria de la economía, ya que actúa en dos direcciones. Como unidades de gastos con déficit y como unidades de gastos con superávit. Significa esto que existen familias que gastan más de lo que ingresan al costo actual del mercado, y familias que gastan menos de lo que ingresan al costo actual del mercado. Muchas son las causas que motivan este comportamiento, pero vamos a analizar hoy la estructura familiar. ¡Sí! La estructura familiar es una causa que influye en la riqueza. Analicemos la familia como una empresa. Por que es, una empresa. Como toda empresa cuenta con una dirección o concejo de dirección, un direct@r, supervisores y empleados. Está jerarquía permite la estabilidad y crecimiento a partir de la experiencia, que no es más que conocimiento. Cediendo gradualmente la dirección a aquellos miembros con mayor actitud para el crecimiento y satisfacción económico empresarial (la familia). Compartir gastos a partir de la convivencia armónica y conciente es una estrategia ancestral y que se mantiene activa en la inmensa mayoría de las familias aristocráticas. Desde las monarquías hasta los máximos representantes de la burguesía. Y es que su objetivo es preservar e incrementar la riqueza. Tradiciones como sentarse a la mesa para dialogar y ventilar nuevas ideas y estrategias, comentar exitos y percances, compartir gastos de alquiler, electricidad, transporte, etc. Son algunas de las múltiples ventajas de la convivencia generacional entre familias. Sin dejar de mencionar la adquisición de experiencia progresiva de los jóvenes que empiezan una vida marital y el apoyo económico que significa crecer financieramente dentro del seno familiar.
Dejar el nido solo beneficia a las grandes inmobiliarias, supermercados y a la recaudación de impuestos. Cada nuevo hogar se convierte en renta, en adquisición de nuevos electrodomésticos, alimentos en exceso, gastos eléctricos y de cuidados generacionales. Esto en países con economías en crecimiento o desarrolladas, pero ¿qué pasa en economías en subdesarrollo? Donde la escasez de recursos exige optimización. Existe un refrán en Cuba que dice, " donde come uno comen dos y donde comen dos comen tres". Pensemos por un instante.
Si dos hogares de la misma familia compartieran los costos comunes ya que pueden utilizar los mismos electrodomésticos, convivir juntos en el mismo hogar, ayudar mutuamente en las labores domésticas y de cuidados, ¿Cuánto ahorrarían? Mejor aún, ¿ Cuántos ingresos nuevos aportarían al patrimonio común e individual? La verdad es, que desde tiempos ancestrales, la permanencia generacional entre familias es estratégica y por supuesto. Fueron las grandes familias, aquellas que entendieron el concepto de la colaboración en favor de la acumulación de riqueza las que prevalecieron y prevalecen. No solo cultivando y fomentando la convivencia familiar, la colaboración y la disciplina entre generaciones, además usando a su favor un elemento crucial en cualquier estrategia; la desinformación y la manipulación social. Así es que los pobres derrochan, reclaman, sufren y culpan por su falta de orden y estructura familiar, y los ricos se empoderan, multiplican y forman imperios.