
Hola, ¿qué tal? Mi nombre es Mario, soy de Panamá.
Estoy iniciando en esta plataforma buscando la oportunidad de conocer personas que compartan intereses y que, además, se sientan motivadas a cuestionarse temas que, actualmente, están cubiertos por capas y capas de teorías aceptadas durante siglos.
Si eres como yo y sueles tomarte espacios en la vida para reflexionar unos minutos y escarbar con atención, este tema tan receloso entre fieles, podrás percatarte del mundo de posibilidades reales que existen simplemente al hacerte una sencilla pregunta:
¿Y si… no fuera así?
Hoy quisiera abrir una puerta para hablar un poco sobre la religión. Quiero invitar a quienes deseen, no solo a leer, sino también a compartir anécdotas, vivencias, pensamientos, reflexiones y, por qué no, ¡hasta desacuerdos!
Porque es un hecho que… no vengo a decirles cuál es “la nueva buena”, ni “la nueva mala”, y mucho menos “la verdad absoluta”.
Lo maravilloso de este tema es que NO HAY UNA VERDAD ABSOLUTA.
Con esto, iniciamos este maravilloso y profundo tema de Dios.
Insisto, no busco faltar el respeto a nadie, y de hecho te invito a acompañarme en algunas reflexiones. Verás que, al igual que tú, tengo fe.
Sí, tengo fe en Dios.
Este no es un post ateo, y que quede constancia de que, si eres una persona escéptica, este contenido también podría resultarte interesante y espero sea el primero de muchos mas que podamos compartir opiniones.
Sin más que añadir, comencemos con el tema: Dios.
¿Está Dios realmente en mi religión? Así, de forma cruda, empezamos este tema... Y es una pregunta que abarca todas las religiones.
Aquí, en este post, y porque yo fui criado bajo el yugo de la religión católica, me expresarè sobre Dios como Dios, pero respeto —y créanme que respeto de verdad— si en otras religiones este lleva otro nombre: Yahvé, Jehová, Buda, Alá, etc.
De salida, quiero expresar que creo en mi religión y también en el resto, para mí todas son válidas, pero sí, y solo si, tu religión practica el mensaje de creación, vida, perdón, compasión, llega al corazón y abre posibilidades de crear una relación basada en el amor.
Entonces, estás en el lugar correcto.
Y pues, he aquí la primera espina con sal: una religión que busca dividir no es una religión que practica el amor.
Algunos dirán: “Ah, pero es que la gente se distrae en lo mundano, en la lujuria, en lo material, en música pagana, ahí no está Dios”.
Ok, te lo alquilo.
Pero cuando era niño, me enseñaban a temerle a Dios y a rezarle para que nunca me pasara nada, ni a mí ni a mis seres queridos.
Entonces sí, suena bien, suena a lo básico que pasa en una familia católica…
Pero pregunto yo, así sencillito: ¿Allí dónde está el amor de Dios?
¿Saben la cantidad de personas que pierden la fe en Dios porque desde niños se les inculca—y me incluyo—que Dios es un señor en un departamento de deseos a cumplir?
¿Saben cuántas personas odian a Dios apenas muere un ser querido?
¿O porque sus vidas, por más que recen, no van por buen camino?
Y es que la culpa no la tiene Dios. Él no es un centro de deseos a la carta.
Y desde aquí empezamos mal a sembrar a Dios en el corazón de nuestros infantes.
No se trata de crearles la sensación de que Dios los va a proteger a ellos y a sus familias.
Señores, somos como hormigas y, en cualquier instante, una mínima acción del mundo puede acabar con nuestra vida.
Entonces, ¿ah?, dices que Dios no es bueno o no te ama.
Señores, ¿ustedes aman a sus hijos, a sus sobrinos, a sus abuelos?
¿si verdad?
¿Pueden evitar, por más que ellos les pidan que no les pase nada, evitar eso?
¿Amar es sinónimo de protección 24/7?
No, ¿verdad?
Entonces, ¿por qué gastar tanta energía en pintar a Dios como Santa Claus y fuente de los deseos, en vez de enfocarse en lo que él realmente es?
Es fuente de amor, creación y vida.
Esto lo he aprendido a ver distinto a lo largo de la vida, y ahora, créanme, tengo más fe que nunca en Dios.
Y nada tiene que ver la religión donde crecí.
Me dio una imagen, digámosle, de marketing.
Pero yo pude desarrollar una verdadera conexión con Dios, y no, no hablo de sustancias para ver su aura.
Hablo de una conexión meramente espiritual, donde desde el amor logré conocer a Dios.
Y no fue en sueños, ni en una nube que me habló.
Fue desde una fuente humana que vivió en el amor y murió en el amor.
Mi madre nos adoctrinaba en las disciplinas: “Dios quiere esto, tienes que hacer aquello, si no haces esto Dios se pone triste”.
Y uno, lleno de confusión.
Paralelamente En cambio, este hombre se dedicó toda su vida a hablarme, desde la misma religión desde un punto de vista que muchas iglesias han dejado de lado para enfocarse en las doctrinas y disciplinas.
Han dejado de lado el amor y resaltado todo lo demás: oraciones, rezos, misas, ofrendas, templos, rifas, rosarios, miedo, barreras entre creyentes y no creyentes, señalamientos, etc.
El amor queda en segundo o tercer plano.
Y si el mensaje no es de amor, entonces ahí no es… porque Dios es amor.
Mi abuelo se encargó de esto.
A diferencia de mi madre, él hacía sentir ese amor de Dios desde el catolicismo.
Muy a diferencia de mi madre, para él todo siempre fue una invitación; para mi madre, todo era una obligación.
Termino este primer post con un mensaje muy hermoso de él, que fue cuando le pregunté:
— Si no cumplo los 10 mandamientos, ¿iré al infierno?
Y él respondió:
“Dios nos ama tanto que, en solo 10 mandamientos, nos dio la clave para vivir felices el resto de nuestras vidas. Si no robas, no vas preso; si no matas, no se vengarán de ti; y así.
Pero las personas han buscado más que ver el mensaje de amor de Dios, lo han querido ver como una serie de obligaciones para recibir o no un castigo."
Y no les voy a mentir, esta es la única vez que en toda mi vida me dieron esta respuesta.
Solo él.
Y él era diácono, vivió su vida en esta religión al igual que cualquier sacerdote o persona de la iglesia, pero fue el único que, siempre que se trataba de Dios, hasta su último día dio palabras de amor.
Y por eso, en él estaba Dios mientras practicaba esa religión.
Dios no está en las religiones, Dios está en todos nosotros.
La religión es un medio para conectar espiritualmente, no importa cuál decidas usar.
Si tu religión alimenta la vida, la creación y el amor, allí está.
Nunca lo olvides: deja de vivir en el temor y empieza a amar.
Se puede disciplinar con amor, se puede pelear con amor, se puede enojar con amor, te puedes equivocar con amor.
El problema está cuando haces actos de odio y alejamiento en nombre de religiones que dicen ser actos en nombre de “Dios”.