Un problema muy común y que pocas veces se menciona en el mundo actual es el del hastío que todos sentimos por momentos ante la realidad que acontece, ya sea a nivel personal o global. Es por ello que en este post de reflexiones filosóficas de hoy es el tema que vamos a tratar.
El hastío o cansancio: ¿A qué se debe?
Pocos temas con mayor carga filosófica que este existen, y sin duda que al profundizar ante el mismo nos daremos cuenta del porqué. Ya que el hastío es un problema tan común de sentir como cualquier otro tipo de emoción en la vida, pero con efectos negativos de todo tipo para nosotros si no tenemos cuidado.
Ahora, darnos cuenta de que no tenemos más que cansancio y agotamiento en el ánimo por la rutina y ritmo de vida que frecuentemente estamos obligados a cumplir o llevar (o por cualquier otra motivación) es el primer paso para entender de qué va todo esto.
Ir al trabajo, asistir a la universidad, pagar facturas, salir de compras, ver siempre las mismas caras, lugares, o hacer siempre las mismas cosas es, de alguna manera, algo que se va acumulando en nuestro estado de ánimo, hasta que lleguemos a sentir en algún punto que nos agota, lo que a su vez nos genera un sensación de frustración.
Salir de este estado de inercia o sofoco, no es fácil, ya que una vez que hemos detectado qué es lo que causa nuestro hastío, la primera impresión que tenemos suele ser superficial o errónea por lo que requiere que nos estudiemos muy bien a nivel personal para entender qué es exactamente (y realmente) lo que nos está generando el problema, para luego poder solventarlo de raíz.
Ya que podemos sentir en un primer momento que estamos cansados o agotados ante el todo (ante todo en nuestra existencia), pero nunca resulta ser cierto, porque siempre hay una causa (o serie de causas limitadas) que son las culpables de nuestro estado de ánimo negativo.
El mayor problema y riesgo que percibo con respecto a la sensación de hastío (para ser directos) es que perdemos la confianza en nosotros mismos, nos sentimos vulnerables, inseguros y dejamos de perseverar. Si bien la sensación de agotamiento de por sí es indicativo de un nivel de depresión en cierto grado, cuando dejamos de sentir confianza en nuestros pensamientos, decisiones y en lo que hacemos, es cuando la depresión se intensifica y el desgano o desánimo puede volverse una cosa patológica. Eso es precisamente lo que hay que evitar en todo esto.
El problema no es la rutina es otra cosa
Uno de los mayores peligros iniciales con el tema del hastío es el de subestimar el problema o el de estimar erróneamente las causas del mismo. Ya que hay que entender que veces el hartazgo nos viene de la sensación (real o imaginaria) ante una situación conflictiva que nos genera enorme incomodidad, es crónica o parece insolventable.
Obviamente se trata de un estado de ánimo negativo, pero el problema de fondo, si lo analizamos, no es la rutina per sé (como ya habremos intuido), ni tampoco es que sea insolventable desde un estricto punto de vista analítico, sino que generalmente viene de no saber cómo manejar nuestras emociones y nuestro tiempo. Eso es lo que nos genera el cansancio o hastío a final de cuentas.
Ahora, como siempre digo, sentir hastío en la vida podemos tomarlo como una cosa positiva, si lo vemos como el síntoma o móvil para entender qué nos pasa, porqué nos sentimos así y para lograr lo que queremos lograr a través de un cambio proactivo de acciones concretas en nuestra vida.
Diciéndolo en otras palabras, esto pasa por entender la raíz de nuestra infelicidad o inconformidad y no hay otra forma mejor de verlo y abordarlo.
¿Cómo superar el hastío en la vida?
Aparte de todo lo que he expresado hasta ahora, considero que el hastío o tedio viene más que todo de no saber cómo ni cuándo desconectarnos mentalmente ni emocionalmente de las situaciones, esto es lo que nos genera apatía, desánimo y falta de energía. Porque cuando no nos damos cuenta de que estamos cansados física o mentalmente (por una jornada de trabajo o actividad extenuante) podemos llegar a los excesos, y seguir forzándonos a continuar; y precisamente eso es lo que hace que nuestro estado de ánimo nos pase factura inmediata a través de la sensación de fastidio o hartazgo.
El hastío se manifiesta en ese caso como desgano, como incapacidad para cumplir nuestras obligaciones personales a pesar de nuestro interés y empeño por llevarlas a cabo. Por lo que cuando eso pasa sucede que debemos hacer una tarea, y estamos dispuestos a hacerla, pero de alguna manera, nuestra mente no colabora (no prestamos atención, o no nos vienen las ideas necesarias o correctas para actuar), ya que nuestras energías físicas y mentales se sienten mermadas. Pero debo aclarar que existen formas efectivas para superar el problema del agotamiento o hastío.
Se podrían hablar de muchos métodos, pero en esencia, todos ellos de reducen a identificar lo que nos causa el agotamiento, y atacar la raíz de lo que lo produce. Si es el cansancio por jornadas de trabajo muy seguidas o muy duras, entonces debemos buscar tiempo para descansar, para relajarnos y poner la mente y nuestras acciones en otra cosa.
Y si por alguna razón nos urge de cualquier forma realizar lo que nos causa fatiga, siempre podremos suavizar el impacto de la faena con pequeños descansos de minutos o por poner música relajante o por practicar meditación durante esos minutos. Esto nos permitirá desconectar de lo que nos estresa y permitirá reducir nuestra sensación de agotamiento.
Puede parecer simple, pero escuchar la música que nos gusta (aclaro que cuando hablo de música, me refiero a la real y armoniosa, y no al ruido que suelen escuchar las masas) activa ondas cerebrales en nosotros que nos ponen en una mejor disposición personal y nos aliviana las cargas o tareas.
Pero debo reconocer que a nivel personal (aunque ya sabía todo esto que les comento en este post hoy), a veces lo olvido por tantas cosas. Recientemente me sentía de esta manera y mi disposición mental mejoró oyendo música clásica y jazz. Si no te gusta ninguno de esos géneros, puedes elegir el que más te guste, siempre y cuando recuerdes que tiene que ser una música que te inspire tranquilidad y armonía, ya que cualquier tipo de música que haga lo opuesto generaría en ti el efecto contrario al que buscas.
A veces el simple cambio de aires, tomarte un café o un té con un amigo o ponerte a ver un programa de Tv que te guste, o salir a dar una caminata para despejar la mente, puede lograr un cambio significativo en nuestro estado de ánimo.
El caso es que muy en el fondo todos tenemos (como parte de nuestra propia autogestión emocional y personal) la obligación y la responsabilidad de experimentar y descubrir por cuenta propia lo que puede reducir o eliminar nuestros niveles de agotamiento o hastío y aplicarlo. Sabiendo y haciendo todo lo que hemos conversado en este post de reflexiones de hoy sabremos cómo y cuándo desconectar para lograr superar ese problema tan común de la modernidad; recordemos que nuestra felicidad personal y efectividad de nuestras acciones dependerá siempre de ello.
¿Qué opinas sobre el tema tratado? Por favor comenta.