Reflexionar sobre cada paso que damos en la vida, sobre cada cosa que nos sucede (o le sucede a otros), es parte de un modo de vida. Es entender que la observación y pensamiento profundo (sobre cada cosa que podamos pensar) tiene una razón de ser en nuestra vida; y que tal razón es el aprendizaje mismo que nos inspira a seguir aprendiendo y evolucionando a nivel mental y personal. Ese estado de reflexión profunda es parte de lo que implica el pensamiento filosófico en nuestra existencia.
La filosofía: La reflexión en estado puro
Es cuando entonces nos damos cuenta de que la filosofía es nada menos que la reflexión en estado puro; pero que no se limita solo a eso. Porque ese proceso reflexivo nos reta, nos enseña, nos lleva a ir más allá de lo que podríamos ir si no lo realizáramos. La filosofía es lo que podríamos llamar la búsqueda de la sabiduría personal, fruto de nuestro contacto directo con la realidad haciendo uso de nuestra observación y razón más pura.
Ahora, la filosofía ejercida de un modo consciente significa adoptar un modo de vida en el que cada visión, cada opinión y cada decisión que asumimos y tomamos sobre cualquier cosa, tiene un componente racional; y esto lo usamos como base primordial para crecer.
¿Pero por qué agrego el término "consciente? Porque como ya he dicho en anteriores posts relativos a este tema, todos los seres humanos tenemos posturas filosóficas (sea que lo sepamos o no); o sea, todos tenemos nuestros pensamientos y nuestras opiniones sobre cualquier tema que pueda interesarnos, basándonos en lo que creemos que es el "deber ser" y el "no deber ser" de las cosas. Entonces, todos nos basamos en razones para fijar nuestras posturas, establecer y argumentar nuestros razonamientos y tomar nuestras decisiones coherentes o en consonancia con lo que sea que pensamos o queremos lograr.
Por ende, todos somos filósofos y lo único que nos diferencia en ese sentido (incluso en el caso de quienes niegan serlo), es la consciencia que tengamos o no acerca de ello. Y lo de la consciencia hay que tenerlo muy en cuenta, porque no es una cosa tonta ni sin importancia; sino todo lo contrario.
La filosofía ejercida de forma consciente vs la ejercida de manera inconsciente
Es tan grande la diferencia de la filosofía ejercida de forma consciente vs la ejercida de manera inconsciente, como diferentes son el cielo y la tierra. Porque un filósofo consciente entiende la razón profunda de sus pensamientos, razonamientos y argumentos, por lo cual, también entiende la causa profunda de sus decisiones en todos los ámbitos.
O sea, que toma en cuenta tanto sus emociones como su pensamiento más metódico o científico, lo que significa que conoce muy bien las razones objetivas tanto como las subjetivas que le mueven a asumir una posición u otra respecto a un tema o realidad. Pero esto no necesariamente sucede en el caso de una persona que no sea consciente de la naturaleza filosófica que le es inherente como ser humano.
Por lo que queda más que claro que un filósofo consciente no se encuentra distante de la realidad que le sucede ni pierde contacto con la misma, sino que la toma en consideración desde un punto de vista neutral, la analiza, y en función de lo que quiere lograr (por el motivo que sea), toma una decisión bien pensada y generalmente efectiva.
Tenemos entonces que las acciones de un filósofo consciente, jamás serán iguales a las de uno que no sea consciente realmente. Porque el filósofo consicente realiza cada cosa (cada acción), de una manera coordinada y coherente; que se apega a la razón; y aunque tome diversos medios o caminos, siempre se mantiene fiel a sí mismo y al concepto que tiene de la realidad (al menos hasta que compruebe que la misma no es diferente de lo que piensa de ella).
Pero por otro lado, una persona que no sea exponente de una filosofía consciente, puede llegar a ser errática, incoherente y poco efectiva en sus decisiones generales. Porque puede no entender las razones profundas que le impulsan a hacer o pensar algo de cierta manera, y esto puede hacer que pierda contacto con la realidad por vivir en el plano de los idealismos. Porque una cosa es tener una idea de lo que es el "deber" y "no deber" ser de las cosas, y otra muy distinta es ser inflexible, y negar la realidad misma de las cosas.
Porque la realidad es generalmente compleja, y es cierto que la concepción del "deber" y "no deber" ser de las cosas, podría argumentarse que es uno de los pilares más importantes de la sabiduría per sé. Pero la adquisición de la sabiduría implica además asumir una postura de aprendizaje perpetuo, en lugar de una inflexibilidad "a prueba de todo". Porque en tal caso se convierte en lo contrario de la sabiduría que es la necedad y el fanatismo.
La filosofía no es infalible: Es sabia, pero no es perfecta
Llevo muchos años en el hecho filosófico y una de las cosas que esto me ha permitido, es reforzar el conocimiento y la sapiencia de que la filosofía en sí no es algo infalible, sino todo lo contrario. La filosofía que adoptamos sobre cualquier cosa o tema en la vida es algo que puede estar muy errado, y por tal razón, una persona con actitud conscientemente filosófica, entiende que sus posturas deben estar en sujeción a la realidad cambiante, y a la evidencia (tanto de acierto como de equivoco), que se va presentando en torno a la misma.
Porque el que es filósofo de manera consciente (el que integra el pensamiento filosófico en su existencia con consciencia) sabe que la filosofía no es una ciencia exacta, sino una ciencia social, y como tal, depende de la realidad que cada quien experimenta. Y es precisamente la razón por la cual la filosofía de cada persona en este mundo es (en lo más profundo) diferente de la de todas las demás. Simplemente, pasa que todos tenemos diferentes puntos de vista sobre muchas cosas porque nuestras vivencias, nuestras realidades, y aún más, la manera como vemos y sentimos esas realidades, son diferentes.
Esto no significa que como personas pensemos en todo diferente a todas las demás personas de este mundo, sino que en esencia, nuestro pensamiento profundo general, aquel que da lugar a nuestro ser, a nuestro "yo" y a nuestro sentido de entendimiento de la realidad, jamás va a ser idéntico al 100% al de nadie más, ni aún en el caso de que se trate de nuestro clon.
Todas estas cosas hay que entenderlas porque son importantes; y aún más debemos entender que nuestra visión filosófica debe ser plena, cambiante; pero siendo fieles a la racionalidad. O sea, porque cuando los filósofos cambiamos o mantenemos nuestras posturas sobre algo, es porque tenemos argumentos (razones) para ello. Y dichas razones pueden ser acertadas o equivocadas, pero hasta que no lo veamos bajo la lupa de nuestro propio entendimiento, no asumimos una dirección u otra.
Esto es similar a manejar un automovil, en el sentido de que al manejar, no podemos girar en un sentido o en otro si no vemos por donde vamos y lo que hacemos. Entonces, la filosofía ejercida de un modo consciente requiere la responsabilidad de entender que toda postura que asumamos tiene que tener una implicación, por lo que debe tener una justificación. Por lo que no actuamos como actuamos en cualquier ámbito solo porque sí, ni por impulso. Sino que cada paso, cada decisión y cada acción que tomamos en cualquier área de nuestras vidas, tiene raíz en la razón misma.
Así que la filosofía (aún la ejercida de manera consciente) no es perfecta, pero es el único camino que tenemos para lograr la sabiduría verdadera en la vida. La filosofía no es perfecta, pero lo perfecto en cuanto a ella es la búsqueda permanente de la sabiduría y conocimiento que implica y representa.
¿Qué opinas sobre el tema tratado? Por favor comenta.