Pensar en lo que la comodidad nos hace a todos es algo de lo más interesante, porque de verdad que todos procuramos estar (o ser) cómodos en la vida; y ello es perfectamente lógico y comprensible a nivel general, pero cuando uno lo medita en cuanto a todas las implicaciones que esta actitud puede tener, es cuando comienzas a entender que es algo con lo que hay tener cierto cuidado también. Hoy, en este primer post que hago en el 2026, vengo a reflexionar un poco sobre este tema con ustedes.
Hablemos de la comodidad en profundidad
En términos generales no podemos negar que todos queremos vivir bien, todos queremos estar mejor, todos queremos sentirnos bien. Ahora, es algo natural y es de sentido común entenderlo. Ello es lo que nos motiva a trabajar, a esforzarnos más, a aprender, y a tratar de ser cada día mejores; y mientras esto sea así, todo va bien.
Pero más allá de eso, hoy quiero hablarles de otro tipo de comodidad que no es tan comprensible como la que acabo de mencionar, y que sin embargo cada vez más está más presente (multiplicándose) por doquier.
O sea, me estoy refiriendo aquí a la comodidad de no querer pensar, o de escatimar esfuerzos al pensar. Esto lo que genera es algo que bien podemos llamar "Pereza de pensamiento", lo que desemboca en fallas o escasez de análisis y por ende, nula capacidad de reflexión y discernimiento de la esencia de las cosas en la mente de la gente.
Es triste, pero sea por la razón que sea, es fácil darnos cuenta de que muchas personas (una cantidad indeterminadamente grande de ellas) prefieren no pensar demasiado en nada para no entrar en conflictos con ellas mismas, y con el mundo, entonces, apagan sus mentes y quedan como en una especie de "piloto automático", lo que a su vez les manteniene como en una especie de limbo.
El mayor peligro tras la comodidad de "no pensar"
Ahora, es cierto que hay miles de peligros inherentes al hábito de no pensar, de no reflexionar ni analizar por cuenta propia la realidad, pero creo que el mayor de todos ellos es que la gente se hace apática, las personas se convierten en una especie de "Zombies funcionales", que no tienen iniciativa, ni ideas propias, y que (lo que es aún peor), solo dejan que otros piensen por ellos y se acomodan o adaptan a sus ideas y visión del mundo. No cuestionan, no critican, no nada... Son como robots que no analizan ni ven lo que está más allá de sus narices.
Luego, estos "perezosos del pensamiento" son los instrumentos de aquellos que se aprovechan de los que no piensan, y eso les convierte en tontos útiles de otros más avispados que sí piensan, sí analizan y sí entienden las situaciones. El peligro más grande de no pensar es dejar que otros piensen por uno.
Porque si aceptas la realidad sin cuestionarla ¿Cómo sabes que estás en lo correcto? ¿Cómo podrías identificar si estás cometiendo un error o no? Es imposible para quienes apagan su capacidad de pensar con su propia cabeza. Por cierto, a propósito de que me gusta el ajedrez (y de que en el pasado post les dije que estoy recobrando mi pasión y práctica del juego), me vino con este tema de hoy una frase que dijo una vez el Sexto Campeón Mundial Oficial Mihjail Botvinnik (padre del ajedrez soviético).
Dicha frase era (parafraseada al tema del que estamos hablando hoy): "Aunque todo el mundo diga lo contrario sobre algo, suelo pensar con mi propia cabeza". Ahora, es precisamente en esa frase donde radica el meollo del asunto.
Porque mucha gente tiene miedo de pensar con su propia cabeza como un mecanimo para evadir responsabilidad por sus acciones. Prefieren un pensamiento o acción mecanizado, pre-establecido, procesado, masticado y digerido por otros, que intentar poner sobre la mesa una idea propia. En muchos casos es miedo a fallar, es miedo en general, pero sin darse cuenta de que aún si se falla al pensar con nuestra propia cabeza, por nuestra propia cuenta, ese solo acto nos enseña a analizar mejor, a reflexionar mejor, y actuar mejor en el futuro, lo que nos lleva a ser mejores como consecuencia de ello.
Hay que entender los peligros de no pensar y aprender a hacerlo
Hoy en día, con tantos medios de comunicación, tantas redes sociales y tanta tontería (tanto Whatsapp, tanto Facebook, Instagram y Tik-Tok y pare usted de contar), es cuando más debemos tener cuidado y también cuando más debemos preocuparnos por nuestra propia capacidad de pensar y analizar los eventos. Especialmente porque en el siglo XXI se han hecho tan comunes y generalizadas las Fake News (Noticias falsas), que si no miramos la realidad con "ojo crítico" es muy difícil (por no decir imposible) distinguir la realidad de la ficción.
Pensar realmente es (en esencia) analizar, considerar, algo, y eso a su vez es darnos el permiso de dudar sobre lo que sea que se nos está diciendo o presentando. Pero este tema no es algo que solo debamos considerar porque sí, ya que no es una simple recomendación, sino más bien una cuestión que atañe a la propia calidad de vida personal.
Porque el costo de no pensar es demasiado elevado y riesgoso, ya que implica usar nuestra cabeza como depósito inerte de todo lo que otros quieren que pensemos para su conveniencia, aún en contra de nuestro propio bienestar. Entonces, aprender a pensar no es un lujo, sino una necesidad. Y hacerlo requiere que adquiramos el hábito de cuestionarlo todo, incluso a nosotros mismos cada que pensamos o actuamos y a cada paso del camino.
Para aprender a pensar, debemos desarrollar nuestro intelecto, y para ello, el hábito de lectura es necesario (también deportes como el ajedrez), la apreciación del arte, la música clásica, etc. Aprender a apreciar lo realmente bueno y de calidad, es esencial para poder entender la realidad de forma precisa (aunque muchos lo vean solo como una cuestión de gustos).
¿Por qué se está volviendo tan común no pensar o reflexionar hoy en día?
Esto es una buena pregunta sin duda, pero antes de pensar sobre las razones para ello, déjenme mencionarles algo: La prueba de que la gente piensa cada vez menos hoy en día es que no tienen temas profundos de conversación y esto sucede porque a la mayoría no le gusta leer (y no, no cuenta leer mensajes de Whatsapp ni otras redes sociales, estoy hablando de libros y de material que cultive la mente y el pensamiento crítico), por lo que no tienen paciencia para una larga explicación, o conversación, y no reflexionan sobre nada que exija profundidad intelectual.
Como resultado, no han desarrollado comprensión lectora, no poseen capacidad analítica, no saben de historia, no entienden el valor de los eventos y circunstancias, no ven la esencia de las cosas, y no les preocupa en absoluto las consecuencias de sus actos, ni de su ignorancia o falta de comprensión de lo que pasa, ha pasado o pasará. Por ende, no hay (o cada vez hay menos) capacidad para predecir eventos de forma certera a través del análisis, y por ello el comportamiento y pensamiento de la gente se presenta de forma tan errática e irracional.
Es como si estuviéramos en la época de la irresponsabilidad total, donde la gente es cada vez menos consciente de la importancia del pensamiento racional y profundo. Ahora, las causas de esto creo que está en cosas como:
a) La gratificación instantánea: Vivimos en la época donde todo el mundo quiere sentirse bien rápido (inmediatamente), con el menor esfuerzo posible; y pensar es precisamente todo lo contrario, requiere análisis hecho en el tiempo, considerando circunstancias, eventos y posibilidades, por lo que no es precisamente la opción más apreciada por la mayoría, porque no es emocionalmente satisfactorio en un sentido inmediato.
b) El deseo de no querer caer mal: Existe la tendencia en el mundo moderno de creer que quienes piensan o desarrollan su intelecto son pretenciosos, o malas personas, pero sabemos muy bien que eso no es cierto. Aún así, la mayoría de las personas actualmente (especialmente las nuevas generaciones) parecen creer que si piensan mucho le caeran mal a los demás, y por ello lo evitan. O sea, sienten temor a no encajar si se muestran muy reflexivos, y por lo tanto, trivializan, minimizan e incluso neutralizan su propia capacidad de análisis y pensamiento para no incomodar a los demás...
c) Se percibe como aburrido y monótono e incluso innecesario: En un mundo donde la gente percibe innecesario pensar, y donde la mayoría solo creen que deben adaptarse al molde de lo pre-establecido, entonces lo innovador, lo brillante, lo reflexivo, lo genial, es disminuido, y percibido como aburrido, monótono, e innecesario. Para las masas no vale la pena aprender sobre historia, sobre política, sobre psicología, sobre filosofía, ni sobre nada en profundidad, porque todo eso se consigue en Internet con tan solo unos pocos clicks...
d) El deseo de no parecer locos, tontos o indecisos: Existe la errónea creencia de que si piensas o reflexionas mucho, entonces eres loco, tonto o indeciso. Entonces, aquellos que piensan mucho son vistos como "bichos raros", a los que hay que mantener a la distancia, excluídos, porque son "extraños" y no actúan como las masas esperan que actúen... Porque son impredecibles, por lo que resultan incómodos e incomprensibles para la mayoría. Y es precisamente por ello, que muchos prefieren evitar el acto de pensar y reflexionar, precisamente porque se ha estigmatizado de una forma brutal.
¿Hay esperanza para el mundo dado este panorama?
Desde luego, que sí, porque claro que aún existimos personas que no nos plegamos a la comodidad actual de no pensar, gente que buscamos la razón, causa y esencia de las cosas que vemos, oímos y leemos. Pero lo que quiero decir con este post de hoy es que parece que cada vez somos menos, y esto es un peligro real muy latente en el mundo: O sea, el peligro es que todos se vuelvan idiotas con el tiempo.
Porque sí, es cierto que siempre ha habido en el mundo gente culta, sabia y sensata, tanto como ha habido también gente inculta, ignorante, e insensata, pero no podemos negar que en los tiempos que corren la incultura, la necedad y la insensatez son males cada vez más generalizados. Podemos atribuir ello a la cada vez mayor densidad de población mundial, y a la tecnología del social media cada vez más generalizada y presente.
Ya que es innegable que vivimos en la época de la economía de la atención... O sea, hoy parece que no importa tanto lo que piensas, ni si es razonable, lógico o de sentido común, sino de cómo se siente, de si es moda o tendencia, o de si simplemente se acomoda un poco a las circunstancias del momento o de algunos. No es fácil entenderlo, pero es la realidad que estamos viendo en el mundo hoy en día. Y lo peor es que es esto no solo se limita a nuestra forma de pensar y analizar el mundo, sino que afecta la manera como actuamos y como nos relacionamos con los demás.
Porque la gente que no analiza bien sus acciones no se siente responsable por sus actos, y siempre culpa a los demás por sus fallos. En esos casos las cosas se hacen por costumbre, porque siempre se han hecho así, y porque no se conoce otra forma mejor de hacerlas. Es en toda regla una falta de interés por pensar coherente y analíticamente para encontrar las mejores y más adecuadas respuestas, lo que lógicamente desemboca en una solución o actuación deficiente ante lo que sucede.
Pero de nuevo; ¿Hay esperanza en el mundo ante esto tal como se presenta? Sí, la hay, mientras existamos personas que lo señalemos, que hablemos sobre ello y que cuestionemos la realidad y el "todo", entonces habrá esperanza para el mundo.
Entonces... ¿Hay que buscar la comodidad o no?
No se trata de un dilema existencial, porque por supuesto que todos queremos sentirnos cómodos con nosotros mismos y con nuestro entorno, y todos queremos lograr grandes cosas en la vida, todos queremos tener casas cómodas, buenos carros, excelente empleos, buenos amigos, buena pareja, y muchas cosas más; y ese tipo de comodidad es perfectamente razonable y recomendable que la busquemos siempre.
Pero la comodidad que no debemos aceptar (y mucho menos acostumbrarnos) es la de no pensar, la de no razonar ni reflexionar, porque ello solo condena al error y la mediocridad personal. Ya que no cuestionar lo que está ante nosotros y dar por sentado que algo es bueno o malo solo porque sí, es una actitud imprudente e incorrecta que lleva a errores garrafales de juicio y de apreciación en la vida. Y lleva a su vez a perder grandes oportunidades de éxito personal.
Así que buscar la comodidad, sí, está bien, porque es algo lógico, racional, básico, natural y sensato; pero solo mientras no signifique dejar de pensar, porque ello va en contra de nosotros mismos. Recordemos que pensar será siempre un acto irreverente para con la sociedad mundial, porque es salirnos del molde y es atrevernos a ser nosotros mismos, pero en el marco y entorno de la más absoluta y profunda racionalidad. En esto nos daremos cada vez más cuenta de que nuestro bienestar y felicidad siempre van a depender de nuestra capacidad para pensar de forma acertada, profunda y personal.
¿Qué opinas sobre el tema tratado? Por favor comenta.