Sales a la calle y ves gente (hombres y mujeres) con el pelo pintado de azul; caminas un poco más y ves gente con pantalones rasgados; te asomas por algunas tiendas de ropa y oyes la música que tienen y es un desparpajo de sonidos repetitivos con letras lascivas que mucha gente baila y tararea.
La naturaleza de las modas
¿Qué se le puede hacer? En realidad son las modas de los tiempos que corren, y no podemos oponernos a ellas por más que no nos gusten o no las comprendamos, ya que en realidad, son un medio de expresión de la libertad de las personas.
Y la naturaleza de las modas es precisamente esa, ser un modo de demostrar que se es diferente de todo lo previo y de todo lo demás. Ahora, las modas están en muchos ámbitos; en los carros, en la ropa, en los zapatos, en los peinados, en las comidas, en la gente usando tatuajes, en la música, en la forma de expresarse de las personas, en la tecnología, y en muchas cosas más. Así que en cierta medida está presente en la realidad general de los seres humanos; ya que cada generación se quiere diferenciar de la anterior en la forma como vive, disfruta y afronta su realidad.
Y las modas pasan y a muchas veces vuelven con el tiempo; siendo así que a veces vemos como un peinado o un tipo de calzado femenino que hace décadas estaba de moda, vuelve a ponerse vigente en nuestros tiempos. Pero más allá de eso; está claro que las modas son un catalizador de cada generación para mostrar su autenticidad y su manera personal de ser; y es por ello que las modas no vienen a mejorar ninguna moda anterior (al menos no desde un punto de vista estético o funcional), tan solo vienen a marcar territorio, a mostrarse como disruptivas, nuevas, únicas y originales.
Las modas de hoy en día: ¿Dónde queda el sentido común?
Yo todo esto lo puedo entender, o sea, me refiero a que puedo comprender todo lo que expliqué en el apartado anterior; pero lo que no podré entender jamás es cómo se pierde el sentido común en el nombre de una "moda".
Yo sé bien que el sentido común, en los tiempos que corren, es el más escaso de todos los sentidos; pero aún así; no puedo entender cómo ciertas modas parecen estar minando el buen juicio de las personas en cuanto a tantas cosas. Pongamos el ejemplo de la música: Yo puedo entender que la gente oiga cualquier estilo musical según su gusto; pero no puedo entender que existan letras de géneros como el regueton; que son extremadamente lascivas y aún así se vuelven populares.
Son letras que le faltan el respeto a las personas (especialmente a las mujeres) y que evocan las más bajas pasiones y comportamientos de la gente. Y lo peor es que encima, y para colmo de males, no es solo que ves a la gente (a los fans) cantando dichas canciones, sino que también ves a muchas mujeres cantando y balando esa música que les rebaja, les insulta y les degrada. Es como que culturalmente hablando hemos tocado fondo como civilización, al creer que un ritmo musical debe ser apreciado o escuchado solo porque muchas personas lo han estimado como bueno.
¿Y dónde queda tu juicio personal para elegir y apreciar lo que sabes que es bueno? ¿Acaso todo vale con tal de integrarte socialmente o agradar a los demás? Son preguntas que uno puede hacerse ante tales casos.
Ahora, he hablado sobre la música; pero hablemos sobre dos modas más: Sobre los tatuajes y sobre la ropa. Primeramente, no puedo entender esa moda de los pantalones rasgados; porque esencialmente, no puedo comprender cómo alguien puede comprar una ropa que de antemano está rota. Y no, no estoy hablando de pantalones ligeramente rasgados, ya que eso puedo intentar comprenderlo un poco más; sino que estoy hablando de pantalones muy, pero que muy, rasgados, al punto de que lucen totalmente dañados.
He visto a mujeres que usan pantalones rasgados ligeramente y creo que les quedan bien. Pero también he visto en la calle a mujeres usando pantalones rasgados al punto de parecer unos harapos que solo un mendigo usaría. Esos pantalones rasgados al punto de parecer piltrafas, no los podré entender jamás; o sea, no me explico cómo alguien puede comprar, por principio de cuentas, un pantalón (o cualquier ropa), que tiene una apariencia como para ser echado en la papelera.
En segundo lugar, hablemos de los tatuajes: Yo puedo entender que los tatuajes se han vuelto moda con el curso de los años (si bien en el pasado eran algo de gente de baja calaña y de muy mal gusto), y por lo mismo, puedo entender a las personas que se hacen uno o varios tatuajes muy discretamente en ciertas zonas de su cuerpo (manos, brazos, espalda, muñeca, etc); pero lo que no me entra en la mente, es cómo alguien puede tatuarse partes como la cara.
Y no estoy hablando aquí de un ligero tatuaje en alguna parte de la cara; no, estoy hablando más bien de tipos que se hacen un tatuaje que cubre la mitad de su cara, y/o buena parte de sus cuellos. En algunos casos, he visto a personas que se han tatuado toda la cara; y en muchos casos, personas que tienen los brazos totalmente cubiertos de tatuajes muy grandes, extensos y coloridos.
Como bien sabemos, la piel es el órgano más grande que tenemos los seres humanos, y dado que los tatuajes que se hacen la mayoría de las personas son permanentes, eso significa que en el caso de querer quitárselos algún día, tendrían que someterse a un proceso quirúrgico que costaría mucho más que el propio proceso de tatuaje.
Para mí, los tatuajes extensos y especialmente en zonas como la cara, no solo son problemáticos desde un punto de vista estético, sino social y laboral, porque en muchos casos limitarán la capacidad de las personas para relacionarse y para conseguir trabajos adecuados. Pero además, también tienen un riesgo a nivel de salud; porque si a alguien que tenga tatuajes le llegase a salir alguna anomalía médica en la piel que tiene tatuada, sería muy difícil que la notase visualmente hablando.
No es necesario estar a la moda para ser auténtico. Y tener sentido común no tiene nada de malo
Muchos creen que es obligatorio estar a la moda si no quieren permanecer invisibles ante su entorno, o si quieren mostrarse como auténticos. Pero todo lo contrario; al ser adoptadas por las masas, las modas son más bien todo lo contrario a ser auténticos; sino que más bien convierten a la mayoría en borregos útiles al servicio de los empresarios que se vuelven cada vez más ricos gracias a esas modas.
Entonces, la realidad es que no es necesario estar a la moda para ser auténticos, y otra verdad es que tener sentido común no tiene absolutamente nada de malo. Por lo que si no te gusta una moda, no seas partícipe de ella. Al hacerlo, ello indica que tienes personalidad y que no eres sugestionable.
Además, hay que entender que tener sentido común, implica saber que existen momentos para cada cosa. Por ejemplo, en cuanto a la ropa, existe una ropa para cada hora y cada ocasión; ya que no es lo mismo ir a una reunión del trabajo que a un baile o una reunión con amigos.
Así que ser auténticos y tener sentido común más bien es algo deseable en este mundo cada vez más perdido en cuanto a tantas cosas. Y esto hay que entenderlo muy bien, ya que no es solo que las modas son cada vez más pintorescas, algunas grotescas y muchas de ellas muy ajenas al sentido común; sino que además, muchas personas hacen sentir mal a los demás si no se integran o se suman a ellas. Porque es como si fuesen un factor de integración social en el que si no usas pantalones rasgados (por mencionar una de tantas modas), quedas excluido, al punto de que te puedes convertir en un paria.
Así que sí, esto denota que mucha gente se suma a las modas por sus propios miedos e inseguridades, más que porque les gusten realmente. Por lo tanto, rechazar una moda que no te gusta o no te parece correcta, te hace ser original, auténtico, y alguien que demuestra entender realmente lo que es el sentido común y el tener personalidad y carácter.
Muchos creen que el punto de las modas es solo sentirte bien
En el fondo, muchos creen que el punto o sentido de las modas es solo sentirnos bien. Sea a nivel de ropa, calzado, peinados, tatuajes, tecnología, música, comidas, bailes, o lo que sea, el sentido de las modas es que te sientas bien contigo mismo y que te integres socialmente hablando. Técnicamente, ello puede tener algo de cierto; pero el asunto es que muchas modas son degradantes, demuestran "mal gusto", falta de sentido común, falta de sentido de la estética, falta de personalidad (o problemas de personalidad), y muchas otras cosas. Entonces, ¿Vale la pena hacer el ridículo por simplemente estar a la moda?
Y esto uno debe preguntárselo pues el hecho de sumarse a una moda no te excluye de estar haciendo el mayor de los ridículos. Ya que hay que entender que en primer lugar, que una moda se haya masificado no significa que sea buena. En segundo lugar, que una moda se haya popularizado (aún si no tiene nada de reprochable), no significa que sea apta o le quede bien a todo el mundo.
Esto lo digo porque también es posible ver a mucha gente desubicada en la calle. Me refiero a señoras mayores vistiendo ropas extremadamente juveniles al punto de verse grotescas, y esto no solo es que no les queda bien (y que hacen el ridículo en muchos casos); sino que además denota (para el ojo entrenado) problemas psicológicos, y crisis de personalidad profunda. Las personas así no aceptan su edad, ni sus limitaciones, ni entienden que ciertas cosas quedan bien en función de las etapas de la vida que estés atravesando.
Aparte de la edad, ese tipo de personas no entienden que, en cuanto a modas, también afecta el tipo de cuerpo que tienes. Por ejemplo, tengas la edad que tengas, si eres una persona gorda, no te quedará bien el mismo estilo de ropa que le quedaría a una persona más esbelta o delgada; y lo mismo aplica a la inversa.
Ahora, uno puede preguntarse: ¿Necesitamos estar a la moda sí o sí para ser felices?
Y es obvio que la respuesta es que no. Personalmente, yo, nunca he sido de estarme sumando a muchas modas, sino solo a aquellas que realmente me gustan y que percibo como estéticas, buenas, originales, auténticas, etc; pero nunca me verán usando ropa o calzado, u oyendo música o haciendo cualquier cosa, solo porque la mayoría de la gente lo esté haciendo. Esa simplemente no es mi personalidad; yo soy alguien de gustos clásicos y más bien refinados, por lo que si una moda me proporciona algún tipo de sensación de bienestar o felicidad real, la adopto, caso contrario, no lo hago.
Claro, es muy claro que en el mundo debe existir la diversidad siempre, y eso es lo que son las modas, así que tampoco pretendo que todo el mundo sea como soy yo (faltaría más). Pero se trata de entender dónde están límites para todos y tener un punto de control o equilibrio en todo esto.
Así que yo soy partidario de que si te vas a sumar al uso de una moda, solamente asegúrate de que es tu estilo, de que no vas a hacer el ridículo, de que te queda bien, de que realmente te haga feliz y de que te sientas bien con ella; pero jamás asumas ningún estilo o moda solo por parecerte a las masas.
Vive y deja vivir
En fin, todo esto lo he expresado tan solo como apreciaciones mías respecto al fenómeno de las modas en cuanto a nuestra felicidad personal; pero la verdad es que entiendo que el respeto debe primar en torno a las personas y las modas que adoptan, sean cuales sean, siempre que no perjudiquen a nadie con ellas.
Así que en el fondo, yo soy del tipo de personas que piensa que hay que vivir y dejar vivir. Lo que significa que aunque no me gusten ciertas modas, no estoy en contra de quienes las usan, aunque sí les analizo en un plano personal profundo. Entiendo que cada quien está en su derecho de asumir la moda que le dé su regalada gana y ello no le hace menos en ningún sentido, y en vista de eso, no va a afectar negativamente la manera como le trato; por lo que siempre soy cordial y respetuoso en todos los casos.
Ahora, este suele ser un tema muy polémico, porque muchas personas se identifican tanto con las modas que asumen que si alguien dice algo en contra del estilo o moda han adoptado, lo sienten como si se tratara de un ataque personal contra ellas, cuando claramente no es así. Es por ello que no suelo hablar o debatir mucho sobre estos temas.
Así que soy del tipo de personas que si no me gusta una moda (como de hecho no me gustan la mayoría de las actuales), simplemente no me sumo a ella; y creo que esa es la manera más sana de ser y de actuar.
Por lo que, reitero, la respuesta a la pregunta de si necesitamos estar a la moda para ser felices es, obviamente, no; no lo necesitamos. Necesitamos ser felices para estar más allá de las modas, y para primar nuestro bienestar, nuestra estética y nuestras preferencias, sobre cualquier otra consideración al respecto, eso sí es indudable.
¿Qué opinas sobre el tema tratado? Por favor comenta.