Uno de los problemas más comunes para muchas personas es cómo lidiar con su ex, sin importar si han sido matrimonio, novios, parejas liberales o alguna otra forma de emparejamiento.
Las relaciones comienzan y terminan, el amor eterno dura poco dicen algunos y los momentos vividos, ya sean buenos o malos es difícil borrarlos o reciclarlos y siempre queda la amargura de un fracaso.
Para quienes esto es común se acostumbran al hecho y hasta lo celebran, aunque interiormente estén heridos o heridas, son para quienes compartir se les hace complicado y viven de flor en flor, creyéndose colibrí, y al final quedan solos o solas.
Cuando hay hijos de por medio la cosa es aún peor, ya que hay parejas que sin importarle el daño que le hacen a los mismos los toman como armar para amargar al otro y se transforma la relación en mucho peor que cuando estaban juntos.
Cuando una relación se rompe no significa que se haya fracasado, el tiempo y las circunstancias hacen cambiar a las personas y los objetivos personales en muchos casos se van alejando, por lo que las distancias son inevitables.
Para amar no basta con el amor, es un conjunto de elementos que hacen posible que dos personas con características diferentes puedan convivir en un mismo espacio por determinado tiempo o mantengan vivo el deseo de dar un paso más adelante en lograrlo.
Como siempre dicen por allí, los pequeños detalles van abriendo el camino y el aprender a negociar y ceder por el bien común es la mejor manera para que las parejas logren la armonía en la relación, pero la sociedad es la principal enemiga de eso, ya que para amarse hace falta ser ciego, sordo, mudo, loco y sobre todo incrédulo de lo que dicen y comentan.
Con el mismo amor que se juntan hay que separarse, ya que es una etapa de la vida que no se puede borrar y que nos ha legado experiencia y conocimientos que nos servirán de base para futuras relaciones, de tal modo que, aunque parezca que se ha dormido con el enemigo en la cama, no todo es malo, y allí está el secreto de reciclar.
El o la que no recicla no avanza en el camino a conseguir una relación estable ya que siempre verá en el siguiente todo lo malo del anterior y no existen dos seres iguales en el mundo, aunque los hombres y las mujeres digan lo contrario.
El o la Ex es un paso hacia la madurez, deja aprendizajes, gozos, risas, llantos y un cumulo de sensaciones que nos sirven siempre y cuando entendamos que reciclar, tomando lo bueno y desechando lo malo, es el secreto para poder amar.
Por el bien de nuestro bienestar psicológico debemos asumir que todo en la vida es relativo y que el amor debe madurar para poder ser duradero, a veces se logra en pareja, otras llevando golpes y decepciones, todo depende la forma en que se asuma.