Buenas noches bella comunidad , tarde pero seguro, no quería dejar pasar la invitación de
que trajo una grandiosa iniciativa para reconocer y admirar una de las costumbres más importantes que tenemos como humanidad que es hacer manada, al filo del tiempo escribo ya que estas dos últimas semanas mis niños tuvieron vacaciones de invierno y casi no pude estar presente en la vida virtual, pero retomando la propuesta quisiera compartir que no hace mucho comprendí el verdadero valor de la sororidad, la hermandad entre mujeres.
De adolescente tuve algunas experiencias desagradables en cuanto a grupos de amigas y por ese entonces el sentimiento de pertenencia es tan crucial que ciertas situaciones dejaron huellas muy profundas que fueron determinantes en mi manera de construir relaciones en el futuro, dejé completamente de confiar en las personas a la vez que marcó una tendencia individualista y desapegada en mi forma de relacionarme, claramente somos seres sociales y nunca dejé de vincularme con personas especialmente, tengo la idea de que las personas se muestran más honestamente en conversaciones tête a tête pero en grupo es otro cantar, por ende no había sentimiento de cofradía en estas relaciones, cuando damos por sentado que las personas están así sin más, y teniendo una familia muy presente, prácticamente no le di importancia alguna a dejar de lado personas que se esforzaban por ser parte de mi vida, no quería volver a pasar por situaciones dolorosas otra vez en las que destrozaran por completo mi confianza, a la vez que yo también aún sin darme cuenta replicaba ese mismo patrón del que tanto daño me estoy jactándo que provocó.
Todo este preámbulo viene a cuento de que después de dos años de pandemia empecé a sentirme un tanto ahogada en mi propia burbuja, de la que no tengo objeción alguna ya que disfruto muchísimo la soledad, pero a niveles extremos se vuelve un tanto aburrido al cabo de un tiempo.
Mientras estaba replanteándome mi forma de encarar la trama vincular de la que indefectiblemente formo parte, recibo un llamado de una amiga de la que me había distanciado invitándome a una reunión de mujeres desconocidas entre sí, pero que según ella habían sido de sus mejores amigas y quería darnos una noticia especial, disfrutamos mucho esa noche y puso tanto empeño en que pasáramos buenos momentos a lo largo de las semanas que volví poco a poco a retomar la confianza en estas dinámicas vinculares en grupo.
Agradezco a todas estas mujeres que con su amor y compañía me dieron la oportunidad de recuperar el paraíso perdido.
No voy a mentir, todavía me cuesta abrirme, darme a conocer, siento muchas resistencias emerger en ese tipo de situaciones, muchas veces uso el silencio como escudo, cosa que me permitió también aprender de las experiencias ajenas y conocer a las personas en profundidad, todo tiene su lado positivo, pero soy consciente que me cierro en mi mundo más de lo saludable, hay un nivel en el que ya no lo disfruto tanto, y no sé todavía cómo estoy compartiendo esto, quizá es esta comunidad que siempre toca temas de mi interés y me hace sentir parte.
En fin me di cuenta con el correr de estos meses que fui profundizando en las grupalidades a las que concurro por diversos motivos, y pude notar que tanto nos hace falta poder relacionarnos sanamente entre mujeres, en estos grupos se replica la temática que estoy compartiendo ahora, mismas confesiones de malas experiencias que fueron minando la entrega desinteresada a los lazos afectivos de la amistad, porque es bien sabido que “Dios lxs cría y el viento lxs amontona", nadie llega a tu vida de casualidad.
Ahora puedo decir que más allá de mi familia que es la manada por excelencia, integrar estos grupos de mujeres, por más distintos que sean entre sí, y esto es lo divertido, enriquecen mi vida, a la vez que tengo ahora muchos más recursos que antes para vincularme de forma segura. Hace tiempo no celebraba el día del amigo tantos días seguidos😅😁
Estos espejos me permiten conocerme más, motivarme e inspirarme para acrecentar mi valor personal, compartir vivencias, generar nuevas anécdotas, poder confiar y recibir la confianza de alguien más, honrar esta confianza como un tesoro es una de las mas gratificantes experiencias que se pueden ofrendar a la vida.