VERSIÓN EN ESPAÑOL
Hoy vienen a mi presente mis memorias de cuando era una niña, a lo lejos escucho mis risas y los pasos ligeros de correr en compañía de mis hermanas, mi infancia estuvo acompañada de juegos muy bonitos y sencillos, pero que quedaron grabados en mi mente.
Una de mi grandes ventajas es tener una familia grande tengo 5 hermanas y yo soy la del medio, esto me permitió disfrutar al máximo con cada una de ellas estas etapas de vida, nunca me gustaron los juegos de mesa o algo que se le parezca, no es porque sean malos, solo que les he tenido un poco de temor, porque toda mi familia era viciosa al extremo a los juegos, eran de los que apostaban hasta lo que no tenían y esto me causo un miedo horrible por no despertar en mi esos hábito.
Por las tardes luego de llegar de la escuela y hacer nuestras actividades académicas y colaborar con el orden de la casa, nos reuníamos todas las hermanas para saltar la cuerda o jugar a la rayuela, la casa se llenaba de risas y travesuras unas con otras, en muchas ocasiones se nos sumaban nuestras primas contemporáneas y esto parecía un gran patio de diversiones.
Otro de nuestros juegos más comunes al caer la noche era el escondite o el pote pateado, salíamos todos corriendo en medio de la oscuridad a escondernos por los diferentes rincones de la calle porque una de las cosas que más me gustaba de la infancia era poder jugar con la seguridad y confianza en medio de nuestra calle contábamos con excelentes vecinos que se sentaban en el frente a vernos jugar y al mismo tiempo cuidaban de nosotros.
Para determinar quién se la quedaba jugábamos piedra papel o tijera y el que perdiera la ronda debía ser quien contara y al terminar de hacerlo, debía salir minuciosamente a buscarnos, pero al mismo tiempo debía estar atenta para no dejarse patear el pote que estaba en medio de la calle, era un gran reto encontrar a todos, pero nos divertíamos por horas enteras en medio de risas y peleas por picardía entre nosotras mismas.
No recuerdo tener ese apego que observo hoy en día por el televisor o peor aún con algún otro medio tecnológico, claro que veía algunas series o comiquitas, pero no era algo indispensable para mí o mis hermanas, teníamos tantas maneras sanas de divertirnos que solo dejábamos salir nuestra creatividad para pasar un tiempo de diversión y muchas risas.
Recuerdo con asombro cuanto podía demorar cantando y saltando la cuerda, como le íbamos sumando más dificultades y se iban agregando más personas a los saltos, imagínense si es difícil mantener el ritmo uno solo ahora acompañadas, cuando subían de nivel y los saltos debían ser más rápido, como nos caíamos en esos brincos, pero solo nos sacudíamos nuestra rodillas y volvíamos a iniciar.
Ahora mismo estoy recordando un juego muy peculiar, no sé exactamente cuál es el nombre, pero sé que debíamos hacerlo acompañado de una canción, creo que se llama cero pata por cero, el juego consistía en que una persona se colocaba agachado como en las 4 puntas, pero sin colocar las manos en el piso, solo en las rodillas para apoyarse, mientras que otro le debía saltar con las piernas abiertas sin caerse, si lo hacían cambiaban de lugar, este era muy emocionante y complicado cada vez que iba avanzando y más si le agregaban más participantes por saltar.
Con el tiempo fuimos creciendo cada una hizo su vida, nos casamos tuvimos nuestras propias familias de manera independiente, pero no perdimos la esencia de la niñez, cuando nos reuníamos en casa de mi madre por las noches aprovechábamos de jugar el fusilado, este juego me hizo caer ahora de grande, a tal punto que casi me fracturo un brazo y me raspe mi pierna de manera horrible, sin embargo, continúe jugándolo en próximas oportunidades, esta vez no lo hicimos solo las hermanas, sino que también lo hacia mi esposo, mis cuñados, mi hija y sobrinos, hasta mi mami se nos unía al juego, esta era una manera amenas de pasar nuestras noche de oscuridad cuando se nos iba el servicio eléctrico.
Que momentos tan bonitos y gratos aquellos, me hace confirmar que para ser feliz no necesitamos de juguetes o de la tecnología, porque a pesar de que nuestros padres nos compraban muñecas, estas poco eran usadas, siempre nos inclinamos por los juegos colectivos, nuestra mejor estrategia de juego era la creatividad y ella nos permitía estar en continuo movimiento.
Gracias apreciada amiga
, por incentivarnos for encouraging us to look in our boot of memories and bring to the fore these beautiful moments of our childhood, there is no certain age to leave the games behind, whenever you can take the opportunity to share with your family and good friends simple games like these, but that leave you a sense of gratitude and satisfaction in your life.
I thank you in advance for dedicating part of your valuable time to read my work and may God multiply the support you give to my publication. Blessings.
All photos used here are my property and were taken with the camera of my Redmi Note 9T phone. The design was made with the GridArt application.