Los días de Navidad para cada persona tiene una concepción diferente, en mi caso es tiempo de evaluar todo lo que está relacionado a nuestra vida, nuestro entorno y los proyectos en los que queremos continuar. Obviamente deseamos las mejores cosas, sueños y deseos para los nuestros, especialmente si estamos rodeados de niños.
Con motivo a la entrada a estas fechas, en lo particular, tengo el ritual de hacer una limpieza general de todo, ropa, libros, juguetes, lugares de los muebles, enfocada a abrir espacios, porque a veces acumulamos cosas que se van quedando, cosas que incluso no nos representan absolutamente nada en nuestra vida, ocupan un espacio y nos van quitando movilidad, armonía y hasta se convierten en un peso.
Esta práctica de hacer limpieza de lo materia, del hogar, también la llevo al plano espiritual, soltando las cosas que pesan y que solo ocupan espacio, esas ataduras que no generan en nuestra vida absolutamente nada. Este tiempo es propicio para evaluar las relaciones interpersonales, porque podemos estar en una relación que al final no es positiva, es necesario reflexionar para manifestar los sentimientos, poner en una balanza los pro y los contra de las acciones hasta tomar decisiones acertadas con nuestra vida.
Otro aspecto que trae la Navidad es el brillo, el color, los regalos, porque nos encanta que todo luzca hermoso. Más allá de la decoración del hogar, de vestir nuestro árbol con bambalinas y luces, es propicio reinventarnos en la verdadera paz espiritual. Ciertamente son los niños que viven con más emoción ver encendidas las luces, e incluso la ilusión de algún regalo especial.
Aunque todas esas cosas son la idea principal, para mí, no está demás hacer una lista de deseos y propósitos, porque aprovechando que la energía del universo está en su máxima fuerza, vale la pena sintonizar nuestros pensamientos con el Cosmos. Generalmente esta lista la acostumbro a elaborar con la llegada del espíritu de la Navidad, no creo que esta sea una presencia o una especie de ángel, pero si creo en la cercanía del nacimiento de la paz.
Por todo esto, y que el 21 de diciembre nos espera el día más largo, siempre, es bonito que procuremos tener tiempo para elaborar nuestros deseos, para hacer espacio en nuestro interior y vibrar con la Navidad desde los sentimientos más felices para recibir al niño Dios.
Ese ritual importante que seleccionemos para cambiar y tocar los anhelos debe comenzar en nuestro interior, desde la armonía, la salud y la unión de los que amamos.
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Esta publicación es realizada para el 'Concurso' convocado por la comunidad . Invito a la amiga
a participar.
Imágenes propias. Fotografías tomadas con un móvil Blu Vivo One Plus. Cámara f / 2.0 1/100 3.79mm ISO 200. Editadas para los mensajes usando la aplicación de diseños Canva.