
Hábitos ¿Conscientes vs. Consientes? / Entrada a Iniciativa columnista
Ufff, hermosa mañana para explotar indios, ¡a trabajar!
Esto de publicar en #hive ya se está volviendo un hábito de todos los tipos. Al igual que lo de las iniciativas de los columnistas.
Bueno, vale, primero el saludo:
¡Muy buenos días, culto y respetable…!
Jeje. Ya tengo mareos por lo de crear una Comunidad Nueva, se me olvida qué día es hoy, que estoy publicando en Holos-Lotus, y que las tareas de las muchachitas de esta comunidad, no me dan tiempo a pensar. Es que, como soy una Pentium 2, algo así como Wall-E, y ellas como la robotcita blanca de la que no recuerdo el nombre ahora.
Mi taza doble de té humeante, los pensamientos agolpándose, la tarea de la maestra sobre el escritorio… ¡Venga ya, a trabajar!
Similar a lo que comentaba en su post respuesta a esta iniciativa, dejo de lado mi trabajo (todo), para hablar sobre el tema intrínseco de nuestra cotidianidad: los Hábitos. Pues qué somos los Seres Humanos, sino un compendio de rutinas interrelacionadas.
Antes de continuar, invito a algunos amigos a participar en esta Inicitiva:
@maylink/el-poder-de-los-habitos
Aunque sé que alguno puede que ya haya sido invitado por otro; como es el caso de Kenia, quien ya fue invitada por Iris, pero como es mi mejor #hivefriend pues tengo que invitarla aunque sea en vano.
Hábitos
Como sé que muchos serán los compendios sobre el tema, trataré de no ahondar, para permitir el espacio lo más interactivo posible. Como es una de mis costumbres pedagógicas conscientes: nunca intento abarcar al máximo un tema.
Es la costumbre cuando eres profesor de letras, solo tocas, rozas y que los demás continúen con la creación.
Y ese es el primer hábito consciente. Lo empleo casi todo el tiempo, de manera explícita las veces que sea necesario, pero más de forma implícita. Tengo por costumbre buscar el doble uso de todo cuanto hago o hablo. Es un proceso evaluativo. La oportunidad de permitirle a los demás expresarse, ser congruentes.
A partir de la rflexión de siento que estas rutinas diarias, a veces me acercan a veces me distancian. Yo decido qué y con quien llevar a cabo un gesto cotidiano.

Cocinando entre amigos por el día de las Madres, ¡de madre!
Por ejemplo, cocinar me acerca. Aunque para mí es una carga muchas veces inconsciente, dentro de la rutina familiar (por ahora soy divorciado), intento hacerlo todo el tiempo que se me permite, de manera consciente. Experimento nuevas formas de hacerlo, escojo los platos, cambio de cultura.
A conciencia, dejo algunos para realizarlos con ella… Esto nos permite trabajar juntos. Como los experimentos que hacemos de nuestra cultura o la ajena. En la imagen, hacíamos blinis, el más importante y tradicional plato ruso (aunque su origen es Ukraniano).

Con ideas así aprovecho para compartir con mis seres queridos muchas de las acciones que podría realizar en solitario.
Otros los considero meramente comunitarios y, aunque no me creo en condiciones para elegir mucho más allá de lo impuesto por mis valores, educación, cultura, filosofía personal…; trato de abarcarlos de manera consciente a toda costa. Cómo si fuera el mayor de mis deberes.
Acaso por ello sea artista comunitario a capa y espada, aunque no desprecie los escenarios y eventos. El arte es patrimonio universal.
Pero, debo confesar, por otro lado en cambio, existen para mí hábitos conscientes que reflejan cierta hosquedad, enclaustramiento. Bajos los cuales prefiero la soledad, el silencio, la distancia. Por momentos, en la mayor parte creativos iniciales, necesito un equilibrio entre el yo y el nosotros.
Recuerdo a Brecht.
Costumbres grupales
Somos seres sociales, aunque muchos hayan olvidado esto. De ahí la pregunta: ¿qué aporto a los demás en lo cotidiano?
Como comentaba la chica que nos ha invitado a este reto, el saludo, la conversación, y otros hábitos conscientes ejercitados de manera social son de trascendental importancia en la vida sana.
Y como extensión de ese principio surge otra pregunta correlativa: ¿qué aportan mis costumbres diarias a las nuevas generaciones?
Hablo con mi hija y los demás niños y jóvenes, todo el tiempo que me sea posible. Se los declaro de forma directa: esto es para el mañana, para que sean personas.
Les “obligo” a saludar, compartir, usar la empatía…, y hasta discutir y defender lo suyo de manera agradable, en la medida de lo permisible. La comunicación, el mayor y más importante de nuestros hábitos conscientes, no puede ser una agresión, competencia, o máxima del yoísmo.
Arte con alegría
Aunque este es el eslogan que usamos en nuestro Grupo Artístico Koolage-Teatrozo, es una realidad que creemos a toda costa. No es novedoso. La máxima viene desde los antiguos padres. Horacio la estableció como el principio de las Artes: dolce et utile. No puede existir funcionalidad sin alegría.

Imagen: Grupo Koolage en el Parque de Jaimanitas, Habana, Cuba.
Yara, Ileana y yo, los actuales gestores de Koolage tenemos la costumbre de pacificar.
En las artes y la cultura hay tanta rivalidad, no se porqué. Cada vez que llegamos a un espacio en conflicto lo solucionamos o, al menos, mientras nosotros incidimos... Al final, las partes implicadas siempre nos comentan no saber cómo logramos que fluyera tan grata energía…
El amor entra por la cocina
Otro gesto de las rutinas conscientes se aplica al círculo más cerrado, familiar.
La expresión “el amor entra por la cocina”, es muy sabia, y no alude a la cocina realmente. Se refiere al interés de actuar para los demás, al hecho de que esos gestos conscientes fundamentan toda las relaciones, nos hacen verosímiles, palpables.
Una vez, por invitación, escribí a unos amigos sobre el Cuerpo visible del amor… En el artículo me refería a la necesidad de aterrizar la abstracción al plano visible.
El amor, como los demás valores, en principio no se ve.
¿Cuáles acciones realizo para que la persona amada vea lo que siento? ¿Cómo? ¿De qué me sirve? ¿Qué ser? Puede que me valga de mucho, que logre hacerlo o no, pero al menos, soy coherente.
Hay mucho que hablar sobre esto. Incluso la locura (sana) puede ser un hábito alegre que nos una, en las aguas de la frescura y el perfume, como bálsamo de lo cotidiano.
Para dejar espacio libre a tantos hivers que sé cumplirán con esta iniciativa no profundizo. Solo punto y el más reflexivo en mi tarea de hoy.
Hábitos Conscientes vs. Hábitos Consientes
No voy a negar que también albergo rutinas consientes. Y, a pesar de ser “obligatorias” por la razón que sea -casi siempre es el amor el culpable-, conforman una carga dolorosa al espíritu.
Por suerte, la mayoría de esas cargas cotidianas pueden convertirse en su oponente. Pero lo cierto es que laceran, socavan muchas veces, cuando no tienes enfocado el rol cotidiano en ser un ente completo. (Y para esto me refiero a la plenitud de gozo concatenada con los demás valores.)
A posteriori, este último punto es el que más me ha permitido escudriñar la iniciativa de . Y el que, en mi caso, más me ha favorecido. Las reflexiones de más arriba son como traídas por la propia invitación. Pero reflexionar sobre las
No ahondaré en mis costumbres consientes porque son de tal intimidad que no considero sea edificante. Y no soy de quienes prefieren lo contraproducente. Sin embargo, creo que todos somos muy próximos.
Puedes tú mism@ pensar sobre ellos: ¿cuáles son los hábitos consientes que me apocan?
Aunque sea un hábito con los dos términos juntos, consciente y consiente, ¿cómo puedes convertirlo en una costumbre no dañina?
Familia querida de me despido dejándoles a consideración las interrogantes de arriba y dos frases. Pido disculpas por la primera si no es a primera vista muy clara. Pero tiene que ver con la cuestión anterior. Sé que Pessoa es algo loco, pero, en toda la literatura, es mi más grande papito (aunque mis amigos más allegados me reconocen hijo de Bukovsky, que no lo considero).
“No hagas hoy lo que puedas dejar de hacer también mañana.”
Las segunda, de Shakespeare, os la dejo como herramienta en extremo útil. Ya la comentaba en su post:
“Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba, engánchalos a tu alma con ganchos de acero.”
Con cariño,
vuestro Tío Lucio el viajero.
P.s. Una nueva rutina consciente es para mí la Comunidad de Teatro** que he creado. Por favor, si te interesa, ya sabes qué hacer.