Soy Licenciada en enfermería y como tal he tenido que hacer guardia de 12 horas en la sala de un hospital. Recuerdo que en un turno de siete de la noche a siete de la mañana ocurrió algo inesperado y que no hubo forma ni de predecirlo ni mucho menos evitarlo.
A las diez de la noche más o menos estaba dando los medicamentos que correspondian en ese horario. En ese tiempo estaba yo trabajando en la sala de los pacientes con HIV, eran un total de 37 camas en el quinto piso y todas estaban ocupadas, cuando de repente comenzó a temblar.
Los temblores fueron aumentando en intensidad y número. Los pacientes se fueron alarmando aún más y querian bajar las escaleras. Recuerdo que tuve que rapidamente tomar una postura de calma y control para que no fueran a salir de la sala pues era una locura tomar las escaleras en medio de los temblores.
Esa situación empezó a desenlazar eventos propios de una contingencia como esa. Una paciente del cubículo frente a la estación de enfermería se me avalancho encima con un ataque de pánico diciendo que se acercaba la apocalipsis y que la venida de Dios estaba cerca. No supe en que momento cargué una jeringuilla y le administré un medicamento para sedarla.
No paso ni medio minuto y un paciente grave entró en paro y tuve que correr con el carro del paro y sacar el paciente de aquella situación mientras las replicas aunque aisladas estremecían el edificio. Esa noche hubo 11 temblores y réplicas con tanta intensidad como el temblor en sí.
Hoy después de mucho tiempo escribo de aquel día. Los pacientes al verme actuar con tanta seguridad me decían "seño a usted hay que cogerle miedo ni el temblor la hizo dudar", esas palabras me dejaron perpleja porque cuando todo pasó y volvió a la normalidad, lloré, lloré tanto como si fuera una niña.
No he podido nunca olvidar aquel día, empezando que mi única fobia hasta el momento son las alturas e imaginar un temblor que estremezca un edificio y yo estar en un quinto piso ya es mucho, nunca me hubiera imaginado tener ese autocontrol y mantener a salvo a más de 30 personas.
En verdad ese día todas mis expectativas como enfermera y persona catapultaron a tal punto que creí que tenía la capacidad de vencer cualquier obstáculo, sin contar con lo orgullosa que me sentí de haber mantenido todo bajo control.
Al día siguiente recibí el reconocimiento de mis superiores y lo más importante el reconocimiento de los pacientes y acompañantes, ese fue el mejor y más estimulante de todos.
El Universo a veces nos situa en escenarios que nunca nos pudieramos imaginar, es como que nos ponen a prueba para ver de que estamos hechos. Y lo hacemos, pasamos la prueba.
Agradezco a nuestra amiga por la iniciativa, ese recuerdo lo atesoraba en mi mente, ha sido una de mis mejores pruebas, logré interponer el amor que le tengo a mi profesión frente al miedo a caer desde las alturas y perder la vida. Gracias. Invito como siempre a
y
a participar de esta iniciativa de la comunidad de
, por aqui les dejo el enlace:
@charjaim/esa-vida-nuestra-iniciativa-38
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Imagen de mi propiedad.