Aurora
Foto tomada por mi padre hace muchos años.
Mi Madre
A veintidós años de su fallecimiento, sigue viva y presente en nuestra vida. Hoy que tantas comunidades proponen escribir acerca de la madre, autora de nuestra vida, yo tratare de poner en este relato algo de su historia.
Nacida en la villa del oso y el madroño hace noventa y un años, segunda hija de un conductor de tranvía que la dejara huertana a temprana edad, teniendo que trabajar desde temprana edad, mientras vivía en una guardilla del último piso de un edificio con escaleras de madera de la calle más corta de la mencionada villa.
La infancia dejó en ella profundas huellas de escasez y carencias por la guerra, en su temprana juventud trabajo en un taller de alta costura donde aprendió la profesión de modista. Dejo el taller para casarse y formar una familia, pero nunca abandono su profesión, que combinaba con las labores del hogar y en esa forma aportar a la economía familiar. Desde mi infancia y hasta el día de su partida, nunca dejo de coser. Hizo ropa para clientas y familia y en la vejez disfrutaba de transformar mis camisas en pijamas para el nieto o vestidos para la nieta.
Hábil administradora de la economía familiar, siempre logro ahorrar, hasta en los momentos de mayor estrechez, siempre tuvo un guardado cuando se presentó un imprevisto.
Una vida marcada por el trabajo y el esfuerzo y cuando en la edad adulta la ataco la enfermedad, destruyéndola lentamente, sin que se encontrara, sino simples paliativos al dolor causado por la inflamación de las articulaciones, siguió cumpliendo y para cuando se convirtió en abuela, a pesar de su limitada movilidad, se las arreglo para cuidar de sus nietos y mientras les enseñaba, como jugando, a leer y escribir.
Hoy, que ya han pasado más de dos décadas de su ausencia, es frecuente que surja en nuestras conversaciones y digamos, como decía la Abuela, o esto lo hacía así.
Esta última labor de educadora resulta especialmente loable, para quien apenas asistió al colegio y, sin embargo, mantuvo una relación epistolar con hermanos y amigos en la distancia.
Hasta la eternidad Mama.