Amiga mía, lo siento de corazón
Amiga mía, hoy le pediré a mi Dios,
que reconforte tu alma
y te de su consuelo y su más profundo amor,
para que sientas que no estás sola,
que contigo muchos lamentamos tu inmenso dolor.
Dolor asfixiante y hasta cierto grado
enloquecedor, si le das riendas sueltas,
carcome muy profundo de nuestro corazón,
nos quita el aliento, el ánimo
y cualquier tipo de visión,
por eso es importante tomar de inmediato el control.
No es fácil querida amiga,
a veces pensamos que fue lo mejor,
en medio de tanto sufrimiento,
saber de su descanso nos tranquiliza el corazón.
Pero van pasando los días
y con él crece el dolor, de saber que ya no está,
que ya no escucharás más su voz,
que no respira, que no come,
que sus recuerdos en el sueño profundo
se detuvo y así cualquier otra acción.
Nos quedamos con el gran vacío,
es tan hondo y conmovedor,
sin darnos cuenta nos sobresaltamos,
entendiendo que no es un sueño
y se nos oprime nuestro corazón,
nos acusamos por muchas cosas que
intensifican aún más la situación.
Desahogarnos en estos casos
nos hará sentir mejor,
no existe madre perfecta ni hijo
que no cometa ningún error,
por eso siendo sinceros afrontaremos
nuestro temor, de sentirnos mal por algún motivo,
que a estas alturas no tendrá solución.
Culparse parece severo pero
muchos cometemos el mismo error,
nos recordamos de lo que no hicimos
para aumentar nuestra aflicción,
haciendo el momento más difícil
de lo que ya en realidad son.
Por la experiencia que ya tengo,
te lo digo con mucho valor,
perder a mi madre me cambió la vida
y me puso en otra posición,
difícil de sobrellevar,
solo es testigo mi querido Dios.
Hoy te abrazo a la distancia,
pues no te puedo dar mi calor,
no puedo tomar tus manos
y ponerlas en mi corazón,
las circunstancias son adversas
nos obligan a buscar otras formas de expresar
nuestra comprensión, por eso con
estas líneas tristes, te digo amiga del alma,
lo siento de corazón.