Reinaldo Arenas fue un escritor cubano –nacido el 16 de julio de 1943– quien en su obra, en mi opinión, devela, del modo más duro, la cara oprobiosa del régimen aún en pie en la isla de Cuba. Como podrá leerse en la biografía de la referencia dada arriba, Reinaldo Arenas, si bien colaboró con la revolución cubana en sus inicios, luego ejerció una decidida oposición a ella, lo cual ocasionó, junto a su condición homosexual, que se le sometiera a prisión entre 1974 y 1976; luego se apartó, manteniéndose en una clandestinidad completa (como declara la periodista Cristina Guzmán cuando estuvo buscándolo para entrevistarlo a finales de la década del 70). Pudo en 1980, cambiándose de nombre, escapar hacia los Estados Unidos en aquella operación tristemente conocida como el “Éxodo de Mariel”. Pero la carga de vida (VIH-Sida), aunado a su dolor como exilado, pudo más que su esperanza, y en 1990 se suicidó en Nueva York.
Escribió cuentos, poesía, drama, ensayo y una autobiografía conmovedora: Antes que anochezca, publicada después de su muerte, texto que fuera convertido en filme, con el mismo título, por el cineasta Julian Schnabel en 2000 y protagonizado por Javier Bardem, nominado por su caracterización del escritor cubano al Óscar al mejor actor. (ver nota del filme *)
Mas, su obra novelística será la que ocupe mayor importancia en su creación literaria, que reúne unos doce libros, algunos de edición póstuma. La crítica indica la existencia de una pentalogía, que comenzaría con su primera novela Celestino antes del alba (a la cual me referiré), continuando con El palacio de las blanquísimas mofetas (1980), Otra vez el mar(1982), El asalto (1988) y El color del verano (1991), en las que Arenas daría cuenta de una especie de “historia ignorada” de Cuba. Al respecto no puedo opinar pues solo pude leer la primera y la segunda, pero me parece un criterio muy pertinente conociendo la actitud y pensamiento del escritor.
Sí puedo referirme a su novela corta La vieja Rosa, relato lleno de muchas extrañezas, como toda su producción conocida por mí. Publicada en 1980 por la Librería Cruz del Sur, en Caracas, en una bellísima edición limitada, de la cual pude ser el propietario del ejemplar 705. ¡Todo un placer! Esta “nivola” (en el término de Unamuno) es, en mi libre interpretación, una metáfora y alegoría terrible de la sociedad cubana, representada en el personaje de la vieja Rosa.
Pero llegando a Celestino antes del alba, que fuera el primer libro de Reinaldo Arenas que leyera, por el cual conocí entonces a ese autor, por pura suerte. Fue la primera novela del autor, editada originalmente en 1967 y la única publicada en Cuba, ganadora de un concurso literario realizado en 1965, en el que, supuestamente, coincidieron como jurado los escritores Alejo Carpentier y José Lezama Lima. Yo la leí en la edición que hiciera Monte Ávila Editores en 1980, gracias a la actitud abierta de esa editorial venezolana entonces, como debe ser en democracia.
A continuación unos fragmentos de Celestino antes del alba y un comentario final.
Esta casa siempre ha sido un infierno. Antes de que todo el mundo se muriera ya
aquí solamente se hablaba de muertos y más muertos. Y abuela era la primera en estar
haciendo cruces en todos los rincones. Pero cuando las cosas se pusieron malas de
verdad fue cuando a Celestino le dio por hacer poesías. ¡Pobre Celestino! Yo lo veo
ahora, sentado sobre el quicio de la sala y arrancándose los brazos.¡Pobre Celestino! Escribiendo. Escribiendo sin cesar, hasta en los respaldos de las
libretas donde el abuelo anota las fechas en que salieron preñadas las vacas. En las
hojas de maguey y hasta en los lomos de las yaguas, que los caballos no llegaron a
tiempo para comérselas.Escribiendo. Escribiendo. Y cuando no queda ni una hoja de maguey por
enmarañar. Ni el lomo de una yagua. Ni las libretas de anotaciones del abuelo:
Celestino comienza a escribir entonces en los troncos de las matas.«Eso es mariconería», dijo mi madre cuando se enteró de la escribidera de
Celestino. Y ésa fue la primera vez que se tiró al pozo.«Antes de tener un hijo así, prefiero la muerte». Y el agua del pozo subió de
nivel.Qué gorda era entonces mamá! Sí que era gorda. Y
******
Si tú no existieras yo tendría que inventarte. Y te invento. Y dejo ya de sentirme
solo. Pero, de pronto, llegan los elefantes y los peces. Y me aprietan por el cuello, y
me sacan la lengua. Y terminan por convencerme para que me haga eterno.Entonces, debo volver a inventar. Hasta que por fin no quede ni un árbol en pie…
Ya puedo dormir tranquilo, con mi gran hacha guardada debajo de los sobacos.
He vuelto de nuevo al patio. Acosado por miles de lagartijas de diferentes
tamaños y muchas cabezas, que me empujan y me dan mordidas: no me ha quedado
más remedio que llegarme hasta el patio. Pero he ahí que las lagartijas llegan hasta el
pozo y, de un salto, lo traspasan, y siguen andando hasta darme alcance.
Y me alcanzan. Y me derrumban. Y poco a poco empiezan a despedazarme.¡Celestino!
¡Celestino!
¡Celestino!—Despierten, que Celestino se ha muerto…
Yo cogí y lo llevé al cementerio. Pero mis primos no quisieron que yo lo enterrara
junto con ellos. Y tuve que comérmelo para que no se lo comieran las auras. (…)
******
El duende ya se iba desvaneciendo sobre los últimos gajos del higuillo. Por unos
momentos parpadeó el reflejo del anillo entre las hojas, y quise saber si alguna vez
podría volver a encontrarme con él.
—Ya que somos eternos —le dije—, dime tu nombre: así podré llamarte algún
día, dentro de mil años, dentro de mil siglos, en cualquier tiempo y lugar que nos
encontremos.
—Mi nombre es Celestino —dijo.
Y se desvaneció rápido sobre el capullo más alto de la mata de higuillos.
******
Afuera había una mata de higuillos. Dos o tres grillos que hacían «rirrr», «rirrr»,
«rirrr». Un grupo de brujas que conversaban sobre el techo de la casa. Y yo, que me
tiré bocarriba sobre la tierra empapada, y, muy alegre, me puse a contar, de dos en
dos, las diferentes nubes que cruzaban más abajo de mis ojos, y que de vez en cuando
me hacían una señal complicadísima.Luego pensé que mientras más rápido me durmiera más pronto llegaría el otro
día. Y me quedé dormido. Y me quedé dormido.Y me quedé dormido.
Y en sueños dicen que fui hasta el pozo y que me asomé por sobre el brocal. Y
que allí me quedé, esperando a que mi madre me agarrara —como la otra vez—
momentos antes de caer al vacío.Pero, según me acaba de decir ahora mi madre, esa noche no pudo llegar a
tiempo. Aunque yo tengo mis sospechas y pienso que seguramente ella llegó
demasiado temprano.ÚLTIMO FINAL
La perspectiva narrativa, usada por Reinaldo Arenas (cercana a lo conocido como “realismo mágico), es un aporte muy significativo para la literatura latinoamericana del momento. El narrador es un niño del campo (téngase en cuenta que el autor nació en un pueblo del campo cubano: Aguas Claras). Toda la novela estará configurada por ese ángulo no solo infantil, sino rural, y tocado por la tradición mítico-legendaria. Aparte de la influencia surrealista (el onirismo, lo irracional, el absurdo) todavía viva en los años 60 en América, también está presente en su lenguaje y estilo el neobarroco, que tan bien representaron las obras de los cubanos Alejo Carpentier y José Lezama Lima.
Tendremos, entonces, un relato construido de momentos inconexos, pues no hay secuencia normal, como suelen ser los sueños, donde los tiempos se superponen, son discontinuos, así como los hechos reaparecen; tal es el caso de las muertes. Conformado por visiones, en el sentido mágico, que habitan fantasmas comunes y afectivos (como primos, por ejemplo), de imaginaciones acerca de la familia (la madre, el abuelo, la abuela) y el entorno, de la historia oculta del país. Todo estará impregnado de una violencia familiar y contextual que nos puede parecer injustificada y absurda (aunque hemos visto en los últimos años en el mundo que una violencia similar lamentablemente pareciera ser creciente). Se trata de un entorno socio-familiar donde la intolerancia, la incomprensión, la violencia, se imponen, confrontado con la de ese personaje extraño –Celestino–, un extraño personaje solo nombrado, cercano a un poeta, que escribe en cualquier superficie, incluso la corteza de los árboles, y que es rechazado por la familia y el medio social.
¿Existe realmente Celestino como personaje, o es solo parte de la fantasía onírica del niño personaje narrador? ¿Un modo de autorrepresentarse el escritor real, Reinaldo Arenas?
Parte de lo comentado podemos verlo en los fragmentos reproducidos. Cierro con una expresión dicha por nuestro querido y trágico escritor en relación con su obra:
(…) una defensa de la libertad y de la imaginación en un mundo contaminado por la barbarie, la persecución y la ignorancia.
Referencias:
Arenas, Reinaldo (1980). Celestino antes del alba. Caracas: Monte Ávila Editores.
Arenas, Reinaldo (1980). La Vieja Rosa. Caracas: Cuaderno del Caribe.
https://es.wikipedia.org/wiki/Reinaldo_Arenas
En estos enlaces podrán leer o descargar la novela que comento:
https://www.antupload.com/filed/b5AovfzT/Celestino+antes+del+alba+-+Reinaldo+Arenas
https://ww2.lectulandia.com/book/celestino-antes-del-alba/
También pueden descargar Antes que anochezca en el siguiente enlace.
Más datos de la vida de Reinaldo Arenas en este enlace.