Le colocaron esa etiqueta de mujer rebelde, de insolente, de creída, hasta llegar ser inculta cuando tomo la decisión de cortar con todo aquello que no le hacia bien.
¡Ella expreso en alto al carajo el que dirán!
Ya no hay porque estar estar mendigando amistades, amores ni mucho menos que tenga un poquito de atención hacia mi persona.
Ya que sola nací y se que no he d morir solo lo se, la vida es una buena maestra y se que e mi camino pondrá los reales y a los indicados.
Yo tengo muy presente que la vida no se trata de tener que estar rodeada, de halagos, falsedades de esos aplausos vacíos. A mi edad ya no es importante la cantidad sin no la calidad de lo que me dan señores.
Le puedo decir que con los dedos de las mano les cuento cuantos son mis verdaderas amistades, y esos amores que fueron bonitos y se guardan como un bue recuerdo y los que no lo son... Y a ese baúl de los olvidos, donde no llegue a ocupar un espacio en mi memoria y en el corazón que tal vez, muy tal vez pueda merecer un amor verdadero.
Me he llegado a vestir de negro, y no lo por rebeldía, lo hago por que se ve elegante hasta un afrodisíaco el poder vestirse de libertad.
No sabe que bien se siente poder dejar atrás, esas cosas que no nos hacen bien, por que así se puede vivir libre y más ligero, como que ya me encuentro más que lista para recibir todo lo bueno que me quiera ofrecer.