del cielo, también el llanto y las lágrimas
de aquellos que sufren en silencio.
Quizás no puedan verse ni oírse, pero están allí, y
ahí seguirán por mucho tiempo, ni el sol ni los
cambios climáticos podrán hacer que desaparezcan,
por qué es llanto indeleble, es sufrimiento
que no puede borrarse.
El corazón de cada ser, sufre de manera diferente, y
las lágrimas que este emana son distintas,
son más dolorosas, más abundantes,
más profundas.
Cuando lloramos con el corazón roto, el dolor es más
acentuado. dicho dolor no puede expresarse con
palabras, porque el corazón, no sabe hablar
solo sabe odiar y amar, aunque sus latidos
puedan ser su forma de expresión.
Lo cierto es que, tanto amar como odiar duele,
duele muy profundo, y aunque sean dos formas de
sentimientos muy distintas, a la vez,
son muy similares porque ambas
nos hacen sufrir.
El amor puro y sincero, es el sentimiento más hermoso
que un ser humano puede sentir por otro,
traspasa barreras, tiempo y espacio; vas más
allá de cualquier límite y no distingue entre
razas, credo o religión.
Es fuerza incontenible, es lluvia en el desierto,
es oxígeno para el alma pero, todo esto es solo,
cuando es correspondido, cuando no lo es,
oh señor!! Que tristeza.
Con el silencio de la noche, mis pensamientos
viajan aún más rápido hasta tí, y entre las
estrellas rebota el echo de mis alaridos
cuando grito tu nombre.
No existen barreras que detengan este torrente de
pasión y deseo de tenerte a mi lado, me siento
desesperado y angustiado por tu presencia, se
me agota la paciencia a cada instante, y mi
cuerpo delirante ya no aguanta más
sin saber de ti.
Ya no digo más, te dejo paz solo por un
momento, lo siento y lo lamento si te
hice algún daño, mejor me callo y me
retiro y trato de calmar
este tormento.
Este no es un adiós, solo es un,
hasta luego.