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He estado pidiendo una cruz,
pues hay un enorme peso
arde como el infierno,
duele tanto como el sesgo.
No se cual fue la partida,
pero no hallo una salida,
me sigue a escondidas,
me flagela y debilita.
Foto de Gervyn Louis en Unsplash
ante la presión que cobra tensión,
son los pensares de mi cabeza,
que en la sien producen hedor.
No le puedes siquiera olfatear
pero si sentir en la lucha,
no hay comodidad en cama,
ni cansancio que ponga en duda.
Las palabras se tergiversan
no hay sentido ni calma,
la musa se ha batido,
ha caído en oscuro descuido.
Qué mal se siente empezar así
como el esperar de las horas,
correr así como la vida misma
se extingue cada segundo en la mira.
No es por traición y olvido,
es por marcas tal vez descuido,
crear tensiones y enemigos,
banderas blancas ahora no tienen sentido.
Foto de Zachary Kadolph en Unsplash
Pero quienes son para concluir,
que este debe ser mi fin
quien soy yo para permitir,
que yo mismo termine así.
Son tortuosas las frías noches,
aunque cálidas contigo a veces,
siguen siendo tan punzantes
el dolor de pensar seguir así.
No te lo deseo ni a ti ni a mi,
ni al enemigo mismo
que se hace llamar así
ante diferencias y algunas carencias.
Tal vez sea su silencio,
o esas ganas vil,
de hacerte venir a mi,
cuando me pierdo en tu fin.