Semana movida con ensayos, cita médica y preparaciones culinarias. Marzo va volando, ya pronto se irá y llegará el mes de mi cumpleaños y de mi aniversario como creadora de contenido para la blockchain.
Sigo caminando y a veces trotando un poco, llenando mi vista con hermosos paisajes como el que ven en la portada de esta publicación. Es maravilloso poder ir a este lugar porque, aunque es la misma playa, siempre tiene una vista nueva que ofrecer, colores distintos, animales distintos, cielos distintos.
It’s been a busy week with rehearsals, a doctor’s appointment, and cooking. March is flying by; it’ll be over before we know it, and then it’ll be time for my birthday and my anniversary as a blockchain content creator.
I keep walking and sometimes jogging a bit, filling my eyes with beautiful landscapes like the one you see on the cover of this post. It’s wonderful to be able to go to this place because, even though it’s the same beach, it always has a new view to offer—different colors, different animals, different skies.
Los besitos de coco se volvieron a colar esta semana en vida. No pude resistir la tentación y me alegra haberlo hecho porque estaban muy buenos. Este es un postre que solo he intentado hacer una vez y que debo mejorar; por eso, como no lo domino, cuando consigo unos buenos besitos de coco, me gusta comprarlos. Además, estos están a un buen precio, ya que solo cuestan $1.5 por tres besos de coco (unos 200 gramos).
Coconut kisses made another appearance in my life this week. I couldn’t resist the temptation, and I’m glad I didn’t because they were delicious. This is a dessert I’ve only tried making once and still need to perfect; so, since I haven’t quite mastered it yet, whenever I come across some good coconut kisses, I like to buy them. Plus, these are a great deal, since they only cost $1.50 for three coconut kisses (about 200 grams).
Los recuerdos también me visitaron esta semana. Estuve en la biblioteca de un colegio y me enterneció mucho ver los libros de cuentos. Recordé mis años como encargada de una biblioteca en un colegio, cuando me acerqué a libros de cuentos no tradicionales, esos que van más allá de historias como Blancanieves o Hansel y Gretel.
Libros como Mi mamá o Un día diferente para el Señor Amos, libros que expanden las emociones y pensamientos de los pequeños, los cuales sirven para llevarlos a conocer sus sentimientos e incluso para abrir conversaciones con ellos.
Y así pasa otra buena semana; gracias a Dios por sus bendiciones y por permitirme encontrar felicidad en las pequeñas cosas de la vida.
Memories also touched me this week. I was at a school library, and seeing the storybooks really touched my heart. I remembered my years as a school librarian, when I explored non-traditional storybooks—the ones that go beyond stories like Snow White or Hansel and Gretel.
Books like My Mom or A Different Day for Mr. Amos, books that expand children’s emotions and thoughts, helping them understand their feelings and even sparking conversations with them.
And so another good week goes by; thank God for His blessings and for allowing me to find happiness in life’s little things.