Hola grupo hoy les comparto un día, que se ha convertido en parte de mi, es algo que disfruto. Un día mas para expresar sentimientos, un día de euforia, de pasión, unidos a través de la voz. Soy maestra de educación básica, luché 7 años por mi cargo y ahora que entré al sistema mi salario apenas me rinde para el desayuno de un día, triste realidad del docente venezolano.
04 de noviembre de 2020, las calles de Venezuela se llenan de docentes, en mi pequeño pueblo Zaraza del estado Guárico gritamos para que el mundo lo sepa, ya ni clases online en estos tiempos de pandemia porque ni para la renta del teléfono. Ser docente requiere de mucha pasión pero ¿Cómo continuar trabajando? cuando tu salario no es suficiente ni para comprar el antigripal, estamos viviendo de la misericordia de Dios y doy gracias a él cada día.
Los últimos serán los primeros, llegué, algo tarde pero me uní a la cadena, con mi gorro y mi enorme tapaboca azul. Trabajarle al gobierno debería generar bienestar pero en Venezuela es todo lo contrario, el internet no funciona, la luz se va a cada rato, muchos han tenido que vender el teléfono, la computadora, televisión y algunos otros objetos para comprar alimentos. los docentes venezolanos hoy son comerciantes, algunos panaderos, reposteros, peluqueros, empleados de limpieza, trabajadores en empresas avícolas y porcina, hasta escritores, aunque son empleos muy buenos es injusto que no se valore al maestro por eso hoy gritamos:
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