Fuente
Resuena en las calles el chirrido de una rueda sin grasa. Tal vez es coincidencia con la canción de Atahualpa Yupanqui y Romildo Risso ."Porque no engraso los ejes me llaman abandonao ,si a mí me gusta que suenen pa que los quiero engrasaos".
Algunos se asoman a las ventanas para ver qué pasa, otros saben que es la carreta del “carretero” como todos le dicen. Un hombre callado y sencillo que en su carreta atemporal y pueblerina recorre el pueblo de arriba a abajo.
Una imagen grabada en la memoria de un pueblo y su gente, una imagen atrapada entre el comienzo siglo XX y el siglo XXI. Conversando con él un día en la plaza a alguien le contó que desde chico fue carretero, que hizo mudanzas y cargó arena del río para edificar casas ,que perdió la cuenta de las bestias que arrastraron sus carretas pues tuvo muchas.
Le preguntaron que se sentía ser una leyenda viviente y respondió
-Lo más bonito es cuando los carros se detienen un poco a la velocidad de la carreta y me saludan con cariño, también cuando en los desfiles llevo la carreta llena de flores entre la multitud, las voces hacen un coro y yo les sonrió y levanto mi mano para saludar. ¿Qué más puede pedir un hombre del campo como yo?
No hacían faltas más palabras no eran necesarias .Como escribí antes un hombre callado de estas tierras.
Hace dos días murió y ayer fue llevado hasta su tumba en el pueblo donde vivió toda la vida. Una gran multitud como la del desfile acompañó llorando al último carretero del lugar, que estuvo desde cuando las calles eran de tierra y el pueblo era paso obligado para ir todas partes.
-!Se nos fue el carertero! –se lamentaban todos.
Quisiera imaginarlo en su carreta siguiendo su cortejo y saludando a todos.
Todos sabemos que en algún lugar del pueblo, está la vieja carreta esperando que la saquen a recorrer las calles el próximo desfile, y que irremediablemente un chirrido de ruedas sin grasa resonará en algunas madrugadas mañanas y tardes de sol o de lluvia.
Algunos se asomarán a las ventanas o a las puertas para ver qué pasa. Pero casi todos desde adentro de las casas sabrán que es el carretero con su arcaico vehiculo que recorre las calles del pueblo, cargado de flores para siempre.