Una nube gigante cubrió el sol y todo se volvió oscuridad en la selva, sus ojos se cegaron y el horror creció, el rey león preocupado ante esta situación: llamó a todos los animales para ver qué solución dar.
El elefante habló.
-Compañeros aquí la solución es olvidar nuestras desavenencias, porque de eso depende nuestra sobrevivencia.
-¿Qué hacer entonces? -preguntó el cocodrilo
Y con él se armó la trifulca...
-¡Basta! -gritó el león enfurecido y todos guardaron silencio.
-Búho ve a donde vive el hombre observa y trae noticias.
-Voy -dijo y alzó el vuelo a la ciudad.
Después de un tiempo regresó el búho horrorizado.
-¿Que viste, cuéntanos?
El búho temblaba
-Les diré la verdad, en la selva de cemento el hombre es el más letal, es el culpable de todo lo que ocurre en el planeta.
Todos se alborotaron,
-¡Que dices búho!
-Incluso mata a su propia especie, nosotros lo hacemos por hambre, ellos por su maldad.
-¡Vaya!, y nos llaman animales salvajes, yo creo que estamos a la par -dijo la anaconda mientras se enroscaba en un jabalí para devorárselo.
-Todos somos salvajes -dijo el búho- pero hay uno que es peor.
-¿De quién hablas búho?
-¡Del hombre!