Fuente
Hay caminos que inexorablemente se cruzan, en cambio hay caminos que dejan sujeto a varias generaciones de seres sin esa posibilidad.
Igualmente están otros caminos que se entrecruzan cuando uno es demasiado joven, como para comprender lo importante que es para esas historias de vida ese cruce. Lamentablemente somos seres impacientes por creer que la vida culmina a la vuelta de la esquina y procedemos a dar comienzos sin quien realmente era el predestinado, para unirnos en un punto específico de nuestras vidas.
Uno puede dar valor a lo realizado y aceptar que la vida nos permitió edificar uniones certeras, aunque por momentos nos surge en el pensamiento, será nuestro punto de conexión el cual nos complemente en todos los aspectos o vivimos negando situaciones basándonos en que somos demasiados insatisfactorios y muy críticos con lo vivido.
De hecho existen tantos hogares ensamblados, por familias que han vivido rupturas existenciales o consultorios de psicoanalistas colmados de personas con grandes problemas de autoestima y desinterés por la vida.
Los caminos o los senderos como se deseen llamar son una parte de una vida cuando se entrecruzan puede existir con alto porcentaje de certeza, la decisión de aceptar que si hay almas gemelas en esta tierra, aunque sea algo poco creíble para la ciencia.
La vida me permitió cruzarme con ese camino, y no me detengo a pensar hoy si fue tarde o temprano, solo deseo vivir lo que resta de vida inculcando que el amor, es necesario cuando logra conmovernos.
Lo demás son solo uniones placenteras que estuvieron estipuladas antes de nacer porque ya vienen con una fecha de culminación.
Los caminos y los senderos de la vida existen, está en uno darse lugar para encontrar ese cruce y saber discernir cuál de ellos tomar, porque de esa decisión depende el futuro.