El inicio de la primavera trajo consigo muchas experiencias, no solo el cambio de sensación térmica en la piel sino también el cambio del rumbo de la vida de muchos.
Así como el cambio a esta estación hace que vuelvan a florecer los árboles, hay sentimientos que vuelven a brotar...
Reconectarse con esas personas que consideras importantes en tu vida, aún si para ellas tu no lo eres en la suya (a las finales estamos hablando de uno mismo), te hace volver a creer en la idea que el destino siempre es justo y el karma siempre prevalece.
Los sentimientos que andan sin rumbo son hermosos pero solo cuando logras verlo, cuando abres los ojos y vez al amor por ejemplo, esa sensación de chispazo, esa sensación de nervioso o de impulsó inconsciente cuando dices por primeras a tu pareja “te amo”, cuando ves que has llegado a sentir un fuerza consolidado que te hace mantenerte firme en ese pensar, al que muchas veces luego te aferras tan fuerte que en vez de aclararte la vida te la nubla y no te deja ver nuevos sentimientos que deberías ver...
Hoy estoy feliz queridos lectores, porque el destino me ha premiado y reconocido que no merezco muchas cosas, el karma me ha sido fiel amigo y sobre todo me siento bien conmigo mismo.
Todo tiene su tiempo, su lugar, su misión en la vida, desde el suceso más insignificante hasta el más importante de tu vida marcan lo que tenían que marcar y te enseñan lo que debes aprender en ese momento.
El comenzar a volar es difícil, pero es más difícil romperse un ala y volver a comenzar...