Los dones o el don personal de ayudar, cuidar, curar y asistir al prójimo, es una virtud que se exterioriza generalmente hacia los demás, sin esperar nada a cambio.
Aunque en realidad al ser eslabones existenciales para que la humanidad prosiga siendo habitante de este planeta, necesita incondicionalmente ayuda de otro Ser, porque el don o los dones como título de esta reflexión filosofal, es una suerte de un ida y vuelta, pues quien posee esa virtud generalmente atraviesa muchos malestares, físicos y personales, pues el lograr transmutar en el otro Ser situaciones adversas, suele cargar a quien ejecuta esa transmutación, cargas inmensas en su propio Ser.
Buscando a través de este precepto filosofal de dar una respuesta, de por qué uno sufre cosas que no puede resolver y si resuelve, lo que le aqueja al prójimo.
Si miramos en la historia religiosa podemos encontrar a Jesús que logro dar tanto y no resolvió su propio sacrificio y en ese concepto celestial, comprendemos que la gracia de un Dios lo cobijó en sus brazos brindando un mensaje conciso de amor y esperanza.
Sin crear prejuicios con mi expresar, pienso en voz alta y transcribo, que los dones o el don, es un mérito que se ofrenda y se recibe constantemente, lo que debemos interpretar que no seamos captados por el ego del yo, y creernos que todo lo que generamos, no tiene asidero contrario hacia nosotros mismos, pues realmente así sucede, somos seres que necesitamos recibir y depurar lo que no sirve, sucede en la alimentación, en las respiración, en la hidratación y las acciones que nos llegan.
También se debe comprender, que quien tiene un don de ayudar, generalmente son personas con más necesidades, de quien muchas veces es solicitante de ayuda, pero no es un tema para padecer, es un tema de aceptación y que el propósito de brindarnos sea a conciencia siempre y buscar ayuda sea espiritual o en otros seres que también se brinden en ser receptivos y propensos a dar.
En lo personal creo fehacientemente en que somos recipientes colmados de energía y que nuestra energía, no debe estar jamás sujeta, debemos fluir y en ese flujo liberar y recibir…y si poseemos un don aceptémoslo consecuentemente, a la apertura de conciencia que logremos abrir…
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