Y en el recordar de la calidez de tus lozanas manos, esas que provocan mis más sucios pecados, navegando en perfume de tu cuerpo en el que me pierdo, sin desear encontrarme, otra vez tus palabras que me provocan como ardiente fuego incandescente, en un suspirar y jadeos de nuestros deliciosos juegos, que nos llevan a la placidez de encuentros signados por la magia del placer.
Un café por la mañana caliente como tu cuerpo, en un despertar de caricias perversas y sueños, bebiendo a sorbos está lujuria y deseo que nos invade e impregna las fantasías de realidades y el deseo de tenerte y hacer de ti mis más grandes anhelos.
Ese exhalante delirio que me provoca tu boca cada vez que tus labios tocan mi cuerpo, noches que en nuestro fuego se funden lenguas traviesas, humedades que atraviesan todas tus profundidades, de mi más íntimo existir del fondo de mis oquedades.
Amor que casi tardaba toda una existencia, valor de realizarlo y amarnos a lo ancho de la espera, noches de caricias y pasión que no se frenan, ocaso despertando junto a ti y el olor a sexo que nos despierta y dinamiza, encuentro de amor, perversa sensación que nos invade, así tú calidez me llena.