Tras mi ventana la luna respira, el viento sopla y fragmenta los sueños.
Los sonidos se ahogan en un cielo inmenso... Y yo, yo a tu distancia apenas sobrevivo.
Siento un furioso apetito de tu libertad absoluta, para que me lleve por ríos o mares o por donde quiera que sea la ruta que tu alma recorre sin descansar.
Así nace este amor, que va más allá de nosotros y de las calladas fronteras de nuestra piel...
Nació del ser y no del estar, viene en el polvo que lleva el viento, de la transparencia del Tiempo, de la conciencia Universal.
Vive en las palabras y se esconde en las letras, en el aire y la hierba, donde se dibujan nuestros nombres y entre flor y tierra, siempre han de retoñar.
Es tu ausencia la que llama mi esencia y la hace soñar, me lleva entre fantasía y esta desquiciada realidad.
Somos dos almas que se mueven con la luna y llegan al mar, las mismas, que se esparcen con la brisa y renacen, entre el delirio y la espuma.
Somos ese apasionado abrazo, que se funde, dejando huella, entre Arena y sal.