Se quedaron mis sueños colgados del techo, se quedaron en la soledad de mi lecho, quedaron ahí colgados entre suspiros y sollozos, se quedaron impregnados del ayer.
He querido secar mis lágrimas de tantas noches en vela, de tantos amaneceres anhelándote, de tantos anocheceres deseándote, torturando cada vez más mi pobre corazón, dejando que mi alma muera de nostalgia.
Cada noche se va quedando el cielo sin estrellas, se divisa sin luceros y hasta la luna se esconde tras las nubes para no ver mi sufrir y en las mañanas el sol no quiere iluminar mi camino...
De mí ya no quiere dejarse ver, no quiere saber de mis penumbras, no quiere saber de mis tristezas.
Ella sabe muy bien de mi ausencia, fue cómplice y testigo de nuestro amorío...
Mariposas y libélulas vuelan contra el viento, mientras el cielo deja ver sus destellos...
Quiere unirse a ese te quiero, a ese abrazo que se quedó pendiente.
A ese beso que se espera con ansias, a ese te amo que se quedó sin pronunciar.