Muchas veces ocurren situaciones para los que sinceramente no estamos preparados, pero al final de cuentas, así es la vida, un camino lleno de curvas repentinas, rectas de apegos y baches en el terreno. Tal vez es parte de sentirnos “VIVOS”, además puede ser el principio de tener más fe, no sólo en nosotros mismos, sino en quien nos ha dado la vida, sea como sea que le llames.
Desde la Biología, el renacer se hace tangible, vemos como una plantita muerta, en su mejor verso, va deslizando pequeñas hojas nuevas que asoman una nueva oportunidad, sin embargo, las hojas que murieron antes, ya no reviven en su misma forma, más si en nutrientes que darán vida a nuevos individuos ¿No es maravilloso esto? ¡Seguro que sí!
No sé cuántas veces he sentido que muero, pero también que he renacido. En este momento en especial, luego de una ardua batalla de salud y fe, estoy renovando mis uñas, mi piel, e incluso llegue a perder un diente. En ese proceso también se alejaron almas de mi vida, y el cansancio se apoderó de mis huesos y hoy solo puedo decir gracias ¡Bendita la prueba que me ha hecho valorar más la vida!
A veces nos vemos tan bien por fuera, o al menos eso tratamos de mostrar y resulta que numerosos conflictos, heridas y procesos internos laten y laten hasta que la bomba estalla. La historia del águila o del ave fénix, nos muestra que, el tiempo trae consigo duras pruebas, pero que cuando aprendemos el para qué estas se presentan, valoramos la existencia y renovamos nuestras esperanzas, la energía sube y el alma trasciende.
Al final de cuentas ¿Qué es un cuerpo sin alma? Para mi hoy, es ese andar en automático que hemos asumido como vida, en los que el mismo espíritu se desvanece. Valoro mucho la preocupación de quienes andaban atentos a mi desaparición, sé que era real y son ustedes un rayo de solidaridad, que a veces se nos olvida que existe.
Renacer, es una nueva oportunidad incluso de tomar un nuevo camino, donde escuchemos más y reflexionemos sobre no solo nuestra vida, sino la de nuestro prójimo. La clave, amarse a uno mismo antes para entender que solo así podremos amar a nuestros hermanos. Ahora bien, este amor no va desde el empoderamiento, la arrogancia propia del ego, ni la supremacía de nuestro ser, se trata realmente de entender que, a los ojos de la misma evolución, la ciencia y la religión, somos la supremacía de la escala de vida.
El renacer trae nuevas oportunidades, y ya con experiencia o cansancio, te das cuenta que es el camino hacia la luz, la verdad que al final son fuente de la vida. Que nunca se nos vaya la esperanza, que perdonar sea una costumbre y que agradecer sea nuestra mejor parte del día.