Como les había comentado la última vez que estuve por aquí, soy nueva en la página. La primera vez que tuve ganas de escribir fue hace como cuatro años atrás, era un momento difícil de nuestras vidas, hacia unos meses habíamos perdido a nuestro hijo y no encontraba respiro del dolor.
Llegó a mí un libro, que en ese momento fue el ancla que me salvo del fondo donde estaba sumida. Era el libro de una madre que también había perdido un hijo, pero en circunstancias diferentes a la mía.
Este libro me ayudó a comprender o aceptar algunas cosas y me hizo ver un camino para transitar mi dolor.
Está llegando el aniversario del fallecimiento de mi hijo y me doy cuenta que después de unos años, aunque el dolor se sienta igual, lo recuerdo en paz y por sobre todo con mucho amor.
Y hoy recordándole, vinieron a mi mente las preguntas de algunas madres: ¿Cómo haces? , ¿De verdad estas bien?, yo en tu lugar estaría loca; y me detengo a pensar, ¿Qué les hace creer que no estoy loca? O que algunas mañanas al levantarme, no entro en piloto automático del tipo “todo está bien”.
Pienso que la gente tiene que dejar de pensar en que una está fingiendo o que está loca, porque eso realmente no ayuda, sino todo lo contrario.
En cambio, hay personas que te dicen; estoy feliz de verte sonriendo hoy, ¿merendamos y charlamos un poco?, ese color o peinado nuevo te sienta bien, te ayudo con esto, ¿notan la diferencia? Eso es lo que realmente una mamá en duelo o una persona que pasa por momentos duros necesita, no que se pongan a cuestionar sentimientos o actuar que no saben, que no entienden, “es tu manera de sobrevivir al momento”
Mi segundo hijo está a seis semanas de nacer y cada día le hablamos del hermano mayor que no va a poder conocer de momento, pero que estamos seguros se amarían con locura y serían los mejores compinches.
Y para los que se preguntan cómo se siente tener otro hijo después de la pérdida de uno, les cuento que, al inicio con miedo, pero ahora entiendo que el amor crece, aumenta, se agranda, porque no dejo de amar al primero, no cambio un amor por otro, sino que comienzo a amar a los dos con la misma intensidad y pasión.
Al entrar a la página en principio pensé en hablar de mi profesión y los tantos métodos de enseñanza, adecuaciones, técnicas, y la lista podría seguir, pero leyéndoles me di cuenta que podría hablar sobre esto que siento más intenso y totalmente mío y quien sabe en una de esas, poder aportar algunas gotitas de amor a otras mamis o personas que pasan por situaciones similares.
No sé si alguna vez llegue a escribir un libro, quizás en el futuro le tome coraje, pero mientras tanto; me gusta pensar que puedo aportar algo positivo a la vida de alguna persona contando mi realidad de cómo se siente y vive perder el amor más intenso que se pueda sentir.
Que se puede seguir viviendo y disfrutando la vida, si se puede, pero es un proceso largo de comprensión que el camino cambio y tenemos maneras y sentimientos diferentes para enfrentar la vida.
Que su ausencia va a seguir doliendo y que cada abrazo dado extraña sus abrazos, pero que en cada respirar y en cada cariño recibido siento su amor, en cada color siento su alegría por la vida y en la melodía de una canción sus caricias.