Atrás quedaron los años cuando el tiempo no importaba y la lluvia de la vida no me mojaba, donde un año más era alegría y el mundo era pequeño para nuestras algarabías.
Ya todo pasó, cronos hizo su aparición, no me pidas que no tenga prisa; ya el viento del norte me toca las espadas y el frio de los años marcan mi destino.
La vida es hoy no mañana, tengo tiempo pero no de sobra, porque la incertidumbre es compañera de mis pasos.
Por eso quiero a esta hora besar tus dulces labios, estrechar tu cuerpo, recorrer tu piel como el condenado que sabe que su condena está por finalizar.
El mañana para mí es tiempo lejano que quizá nunca vea, por eso todo lo quiero hoy que las fuerzas no me faltan y todavía la vida me acompaña.
No me pidas que baje la velocidad, no vez que voy en bajada y me imposible frenar.