¿Qué tal amigos de este cripto-universo?
Aquí les comparto mi comentario-reporte de lectura número 16 del South China Morning Post sabatino del sábado 2 de julio de 2022.
En su versión en inglés, este artículo fue escrito por Sam Yam Kai Chi, SCMP (South China Morning Post), sección B4. El autor de este artículo es profesor y Jefe de Departamento de Administración y Organización de la Escuela de Negocios de la Universidad Nacional de Singapur.
El título me llamó la atención por la participación de los robots en los asuntos de oficina.
Empieza por decir que la apariencia cuenta para los robots. Parece intuitivo que los robots humanoides serán más populares en un ambiente de oficina.
Cuando la tarea de administrar la retroalimentación negativa a un empleado se delega a un robot, ¿no sería grandioso que este supervisor robótico sea parecido a un humano y muestre más empatía?
Pero de acuerdo a nuestra investigación, los robots con apariencia humanoide pondrán las cosas en un mal lugar. Nuestros descubrimientos, publicados en Journal of Experimental Social Psychology, mostraron que cuando las personas han recibido comentarios negativos de un supervisor robótico, estos tenían más probabilidades de comportarse con rencor hacia aquellos con rasgos más humanos.
Esto se debe a que la gente percibe que estos robots tienen malas intenciones. Naturalmente que no atribuimos mentes a entidades no humanas, pero la apariencia humana de los robots a menudo nos permite hacerlo (según conclusiones del investigador). Así, los empleados tienen mayor tendencia a percibir la retroalimentación negativa como abusiva y reaccionan con rencor.
En contraste, los participantes no se ofendían cuando recibían retroalimentación negativa de un robot no humanoide.
Nuestra investigación se desarrolló con dos grupos de estudiantes universitarios en Asia.
En el primer estudio, asignamos aleatoriamente a los participantes a dos grupos, uno que informaba a un supervisor robótico que tenía una pantalla en blanco como rostro y hablaba con voz mecánica y el otro (grupo) tenía un supervisor robot llamado Paul que tenía una pantalla animada como rostro y hablaba con acento.
Cada participante fue emparejado con un cómplice-- una persona que se hacía pasar como participante pero cuyo comportamiento se ensaya antes del experimento-- y el equipo respondía cuestionarios sobre trivias de fútbol. El supervisor robótico daría retroalimentación negativa en los bajos aciertos. Más tarde, los participantes respondían una encuesta sobre sus percepciones de abuso y sus intenciones de contraatacar, como escogiendo cuánta electricidad descargar del robot o apagarlo.
Los resultados mostraron que los participantes con el robot con condición humanoide percibían mayores malas intenciones por parte del supervisor y un fuerte sentimiento de ser abusados. Al mismo tiempo, estas percepciones llevaron a un aumento en las represalias hacia el supervisor.
En el segundo estudio, los participantes mostraron aún una mayor acción de represalias hacía el supervisor robot más parecido a un humano. Aunque esta vez, la retroalimentación negativa se dirigió sólo al cómplice. Aunque la noción de supervisores robóticos puede parecer descabellada para algunos, la realidad es que los robots ya están comenzando a asumir una variedad de tareas gerenciales, desde capacitación laboral y evaluación del desempeño hasta contratación y despido. Nuestra investigación advierte sobre el peligro de hacer robots con apariencia humana.
Este artículo me dejó pensando en lo que será el futuro de las interacciones a nivel supervisión Máquina-Humano. Y al paso de los avances tecnológicos muy pronto habrá fábricas y oficinas con robots supervisando las actividades humanas.
Nota de interpretación
Los artículos aquí comentados son una breve interpretación resumida de mi lectura en inglés del periódico South China Morning Post. Me concentro en la edición de los sábados como una manera de retomar una costumbre por poco más de un año, que había iniciado al llegar a Hong Kong en el 2015.
¡Gracias por leer!