Tienes yerma alma etérea, más, servil y locuaz vives penetrando entre esencias terrenales, magnetismo en voluntades mentes dispuestas.
Tan solo palparte ansiado y deseado eres, mis ojos te observan... mis dedos te acarician cual fiel compañero y amante, objeto más que viviente de inexorables capacidades, abrigan el saber nuestro.
Cual lumbre arrebatas cerebros y existencias, deidad casi inerte, mágica sabiduría.
Más...en tu mundo misterioso, atrapas estados irracionales, en espíritus evanescentes y fugitivos, viajando en la inconsciente soledad, dejando volar la calidez del verbo e invalorables sentimientos.
Somos cual islas flotantes en un submundo solitario albergando futuros sufrimientos.