Tienes en tu cuerpo caminos que he tatuado a besos, ellos me llevan a lugares que nadie más supo encontrar.
Mi boca tiene el código secreto que despierta el candor de tu piel.
Sé muy bien como provocar tus manos, a caminar la cornisa de mi escote, o el filo de mi falda hasta caer rendidas y regalarme las caricias más prohibidas.
Te entregas ansioso al juego de mis labios, que enloquecen tus oídos con el susurro de mis besos mezclados con gemidos.
Me gusta cuando reconoces el poder que ejerzo sobre ti en los dominios de mi cuerpo.
Me divierte ver tu esfuerzo por resistir a mis delirios, verte caer inevitablemente en la fuente cristalina de mi vientre que te invita a saciar tu sed.
Debo reconocer, me encanta ser la dueña de tus pensamientos, tus besos, tus ganas y tu cuerpo.
Pero más amo ser la irresistible tentación de tu alma, entre pasión y ternura.
La única que te vuelva loco hasta perder la cordura, desnudando completamente tu cuerpo de ropas y tu alma de dudas.