No sé por qué me acordé que en la costa de Perú casi no llueve. Aquí, en Boyacá, Barcelona, Venezuela, estamos a seis kilómetros de la playa y algunos chaparrones son extremadamente fuertes.
En la foto, manipulé un poco el brillo y el contraste para que se apreciara lo que yo veía con mis ojos: Gotas de lluvia tan largas y estiradas que parecían sables de luz de la película Guerra de las Galaxias.
Recuerdo que, cuando caía una garúa en Chao, Perú, salían hasta la superficie de algunas zonas arenosas escorpiones gigantes.
Créditos del texto e imágenes: Amaponian Visitor ()