La foto es de esta mañana. Al ver la alcantarilla levantada no pude evitar recordar los tiempos de las guarimbas, cuando se veían movimientos tremendos de gente resuelta a cerrar las vía y entorpecer el tráfico. Parece que lo hacían al precio que fuera.
La foto me recuerda un día en que traté de irme para el campo y alejarme del caos de la ciudad. Me encontré muchas alcantarillas levantadas, utilicé desvío tras desvío, bordeando todo tipo de obstáculos. Al final, logré salir a una vía rápida re-colocando yo mismo dos de esas alcantarillas. Ya no había gente por ahí, pero dejaron eso así desde el día anterior cuando manifestaron.
Ese día pude salir adelante y resolver el problema, pero había un sitio aquí en la ciudad de Lechería que lo convirtieron en cuartel de guerra. En dos ocasiones distintas se me explotó un caucho (llanta) en ese lugar, en el elevado de Lechería. Me convencí de que ponían clavos o cosas así, aunque nunca tuve las pruebas en la mano para demostrarlo.
Una vez venía yo por la Vía Alterna, casi no había vehículos y no se veía gente. Traté de frenar en un semáforo con un carro delante de mí, pero mi carro no frenaba, insistí varias veces pero no hubo respuesta del carro, no reducía la velocidad ni siquiera un poco. Giré el volante pero el carro no se desvió, siguió derecho hasta colisionar con un camión que estaba al frente.
Se rompieron los dos faros de adelante y el capot se levantó por la mitad. El tren delantero sufrió todo el impacto y no se podía ver cuánto era el daño. Me bajé del carro al mismo tiempo que el chofer de adelante.
El hombre me dijo: "Amigo... ¿qué le pasó?".
Y yo contesté: "No lo sé... El carro no quiso frenar".
Pero ambos nos dimos cuenta de que había gasoil en la carretera, muy probablemente dejado por los guarimberos como contribución al tráfico.
No quedé libre de compromisos. Tuve que pagarle al otro carro la reconstrucción del tubo de escape y emparapetar mi carro para que me llevara a mi casa, todo el mismo día. En ese momento no me enteré, pero el radiador se había roto y tenía un derrame del líquido refrigerante. El carro no se recalentó porque mi casa estaba cerca. Para llevarlo al taller sí se recalentó y tuve que hacer varias paradas.
En cierto período de las guarimbas suspendieron las clases, pero antes que eso sucediera, mi hijo de once años venía de la escuela y se vio en medio de un tiroteo. Iba con un compañero de clases. Cierta familia metió a los dos niños para su casa y me llamaron para que fuera a buscarlos. Mi Logan no pudo llegar hasta el sitio porque la zona estaba en alerta roja. Dejé el carro como a cinco cuadras, con mi esposa cuidándolo, mientras fui a buscar a mi hijo dentro del ojo del huracán...
Son recuerdos que no se deben olvidar, sobre circunstancias donde la gente, con la consigna de buscar un bien, le hacen daño a la misma gente.
Pero en la foto de hoy veo una cosa buena: La gente coloca cosas visibles dentro de la alcantarilla defectuosa o ausente para evitar que ocurran más accidentes. Ésa es la Venezuela que da gusto ver, la que se acuerda del sufrimiento ajeno y siente compasión por el otro.
Créditos del texto e imágenes: Amaponian Visitor ()