Es un cuarto para las ocho de la noche, y me dispuse a escribir estas letras. El calor se intensifica y la tarde parece derretirse.
Estoy en una lucha constante, odio sentirme débil en mis sentimientos, mi alma flaquea por un instante y no deseo que me arrastre el dolor, la melancolía y la tristeza.
Lo más lamentable en la vida es que uno le dé el valor a lo que nos lastima, mostrarse débil es dar pauta a lo insano.
Está en uno aceptar o rechazar lo negativo que pueda venir en cada área de la vida, más en el área emocional y sentimental.
Sé que no soy un robots, esa máquina que no tiene corazón y sentimientos, estoy hecha de carne y corazón. ¡Créelo!
Hubo días dónde estuve en una prueba terrible, y no es drama, porqué para dramas los actorazos telenovelescos.
Lo que me ha levantado todo este tiempo es mi fe, aunque como ser humano, quisiera ser abrazada y que me digan: "Dulce Dulcinea", aquí estoy.
Sé que no todo en esta vida es terrible, las pruebas son temporales, los miedos, la incertidumbre y eso lo acaba, mi fe.
Y como te decía emocionalmente, hay que estar trabajando día a día, para no ser el títere de este mundo.
De : Dulce Dulcinea
Para : El Mundo.