A veces pensamos que no tenemos salida pero miremos que hay aún muchas oportunidades que por angustia no observamos.
Hay dos pequeños que fueron abandonados por su madre, dos gemelos de apenas cuatro años de edad. Su padre, un hombre trabajador que pasaba el día en su oficina no podía cuidarlos como quería. Su tiempo no daba para mucho y podía pasar solo un par de horas con sus hijos al salir del trabajo por la noche.
La situación empeoraba con las altas tarifas de la guardería en donde estaban los dos niños casi todo el día. No veía una salida, un alivio o algo que lo pudiera ayudar.
Este hombre miraba el cielo y decía “¿Qué puedo hacer?”
Los niños lo veían muy poco y ya no estaban cómodos con él. Pasaba tan poco tiempo con ellos.
Pero este hombre decidió sacrificar un poco de su estilo de vida para darles amor a sus hijos. Buscó arduamente un trabajo con más flexibilidad donde trabajaba menos horas pero también ganaba menos. Bajó su estándar de vida quizá, pero le dio tiempo para organizar su día con sus hijos que estaban por empezar la escuela.
¿La moraleja de esta historia? Por alguna parte hay una salida, solo hay que estar dispuestos a sacrificar algo. Todo cambio para bien tiene su costo y muchas veces para poner orden hay que hacer un poco de desorden.
You can also follow me on my twitter.
Un especial saludo para ti que te mueves todos los días en Hive, sigue compartiendo, creando, animándote a conocer más