Querido destino, si ibas a decepcionarme... ¿En verdad tenías que hacerlo de ésta manera? Fue muy cruel la manera en la me hiciste saber que, no siempre, la gente cuenta la verdad.
Escribió en su cuaderno, algo decepcionado.
Hacía un par de días que no salía de su casa, y tenía ojeras por su mal descansar, y su corazón se sentía reacio a hacerle caso, y sus pensamientos le abrumaban tanto que no lo dejaban dormir, preguntándose una y otra vez cómo eso, entre tantas personas, le pudo haber pasado.
Más de siete billones de personas en el mundo, y aquello, al igual que a muchos, le pasó a él.
Había sido engañado por un hombre, no mayor de cuarenta años, el cual supuestamente tenía una enfermedad e iba a morir, y pese a que tenía las pruebas, todo era falso.
Y, peor aún, había metido las manos al fuego por aquella persona, la cual consideraba su mejor amigo desde que lo había conocido, era un hombre muy amable y le dolió saber que todo fue mentira.
Que había creído una farsa y que aquél hombre, dos días antes, fue detenido y aprehendido por la policía. Ése día, él había corrido hasta la casa de aquél que creyó, era su amigo, y lo que encontró fue la penosa escena de cuando lo metían en una patrulla.
No lo odiaba.
Para nada.
Pero odiaba el haber creído en semejante farsa, la cual sólo le causó dolor.
A medida que observaba aquellas pruebas narradas en la TV, se percataba que era demasiado obvio el engaño.
Aquella persona que decía que moriría y que pedía fondos para su recuperación, sólo los pedía para su propio beneficio.
No se podía imaginar el tipo de persona que era al haberlo engañado y mentirle a la cara, que era lo que más le dolía.
Pero así había resultado, y no había nada que él pudiese hacer para cambiarlo.
¡Hola! Hace unos cuantos días que no publicaba, pero es que, estoy un poco... en blanco, ocupado con otras cosas de mi vida cotidiana.
Pero sentía la necesidad de postear algo.
Espero les haya gustado, ¡Nos leemos luego!