Lo que hacemos todos de manera habitual hoy en día, es algo que al menos hasta los años 1800 no era un hábito, ni en casa ni en el área médica, aunque ahora nos parezca muy extraño, porque nos parece algo muy básico.
Pero recordemos que en los año 1800, aún cuando ya se había avanzado mucho en términos de medicina, la realidad es que aún no se tenía la entera certeza de que los microrganismos eran los causantes de las enfermedades, podríamos decir que a partir de ese siglo la ciencia empezó a tener más peso en las directrices médicas y todo lo relacionado a salud pública.
Recordemos que la religión, la iglesia católica sobre todo, limitó mucho el avance científico durante toda la edad media, lo que nos pone en una etapa de poco avance durante más de 15 siglos, si, más de 1500 años de estancamiento en la ciencia por el hecho de centrar todas las explicaciones en lo que los "libros sagrados" decían.
Lógicamente, si lo analizamos a la luz de los conocimientos actuales, nos parecerá totalmente descabellado que ocurriera eso, pero, la ciencia no estaba tan avanzada como en la actualidad.
Pero esa simple acción, permitió que la cantidad de personas que enfermaban disminuyera considerablemente, porque se entendió que lavando las manos no se les pasaba lo que enfermaba a la otra persona. Aunque no se tuviera la certeza de como era realmente ese "traspaso" de enfermedad, se supo de manera empírica primero que ocurría, luego fue confirmado a través de estudios con microscopios.
La higiene hoy un juega un papel importante en la vida de todos, pero en la medicina, en general en todo el sector salud es un determinante para poder manejarnos en los centros hospitalarios, y forma parte no sólo del cuidado al paciente sino de nosotros mismos y de nuestros familiares más cercanos.