27/06/2020
Aliendres, A.
Hola Hivers
A decir verdad, no hay una claridad en cuanto a la fuente que señale el origen de esta simbólica fecha; no obstante, lo que si quedó registrado es que fueron los suecos quienes celebraron en 1840 por vez primera el Día del Árbol; dedicando así esta fiesta a los héroes absorbentes de las tóxicas moléculas gaseosas de dióxido de carbono (CO2); sin duda alguna, los árboles son los titanes de la biosfera; sin ellos no fuera posible la vida ni los geniales cuerpos naturales de agua, entre otros componentes ambientales.
En reiteradas publicaciones he dejado ver mi amor hacia la naturaleza, amo a toda forma de vida que puebla este maravilloso planeta que habitamos y nos creemos dueños de él. Si analizamos esto llegamos a conclusiones un poco locas; imagine que un día las células del cuerpo declararan que son dueñas de nuestro cuerpo y por tanto le pertenecemos. 🙃 Enseguida hay que ponerlas en su lugar ¡verdad! Las células forman parte de nuestro organismo, mas no son propietarias de nuestro cuerpo; al contrario, pertenecen al cuerpo.
El Homo sapiens ha llegado a pensar que el planeta tierra le pertenece, se auto-proclamó el ser viviente más importante, inteligente e imprescindible de este planeta y el sistema solar, porque se empeña en explorar y habitar otros planetas e incluso la Luna. Sería catastrófico para la Luna que la especie humana la invadiera porque se plantearía un modelo de desarrollo económico y social sostenible como el que se ejecuta aquí desde finales del siglo XVIII, haciendo una ilógica bifurcación de los recursos naturales (renovables y no renovables) para explotar a discreción su medio ambiente.
Como la Luna mantiene el control del oleaje oceánico y de los mares, su degradación se sentiría en las descomunales olas de 240 a 600 metros de altura como en la Tierra primitiva, es decir desaparecería un 87% de los continentes. Gracias a Dios no se ha avanzado en este disparatado proyecto de exploración y ocupación lunar 🤣 Así que tenemos planeta tierra para rato, sí y solo sí empezamos a modificar nuestra relación con la naturaleza.
Mi esposo y yo vivimos en un conjunto residencial conformado por 3 torres de apartamentos, la zona verde está conformada principalmente por especies gramíneas y ornamentales; no obstante, hace dos años sembramos una plántula de limón en este lugar y se ha convertido en este hermoso arbusto que empieza su etapa de inflorescencia; recibe nuestro amoroso cuidado frecuentemente.
Bien valió la pena esta jornada de saneamiento porque algunos vecinos estaban abonando el arbusto con desechos de cerámicas, trozos de bloques de arcilla, vidrios y pedazos de metales. En este sentido, la planta está agradecida de quedar desmalazada, podada y que se le haya retirado el material inorgánico que atrofiaba su sistema radicular. 😍
Gracias por tu tiempo y amar la naturaleza 
Recurso 📸
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