Todavía puedo oler la hierba del verde prado, y sentir el sol como quemaba nuestras espaldas durante nuestros paseos, aun puedo visualizar claramente en mi cabeza su brillo en su máximo esplendor.
Echo de menos aquellos días, en los que abrazaba contigo la libertad y la rutina de sentarnos bajo la sombra de aquel árbol de níspero, siempre disfrutando del hermoso paisaje, deleitándonos de aquel bullicioso río que estaba cerca y nos hacía elevar la voz al hablar de todo y de nada, mientras veíamos a los pájaros planear en el cielo, ese mismo cielo que estaba lleno de colores, colores intensos que nos extasiaban cuando se disipaban al caer la noche. Definitivamente para mí esos momentos significaban un espectáculo asombroso y me atrevo a decir que fue una de mis partes favoritas contigo. ¡Oh, mujer! Echo de menos el crepúsculo de aquellos tiempos, te echo de menos.
Suspiro, cada vez que te anhelo…
En este momento no sé qué tipo de noche es, sabes que no puedo ver el exterior desde aquí, pero me imagino una tenebrosidad clara y suave, porque todo está en silencio y me encuentro bastante sereno en estas cuatro paredes, escribo sobre algunos recuerdos felices que atesoro, y que a través de esto te regalo, porque siempre prefiero enviarte fragmentos de nuestro hermoso pasado, que expresar la tortura de mi presente en las cartas que te envío. La verdad es que no hay mucho que contar de mí, salvo que sigo pudriéndome en vida en este lugar, donde me despierto cada mañana pensando que todos ustedes me negaron la posibilidad de elegir otra opción diferente a esta, realmente odio pensar que decidieron por mí, ¿por qué condenarme a esta miseria, cuando había otra salida, realmente es mejor sufrir 50 años de cárcel, para salvarse de la pena de muerte? ¿Crees que estar aquí significa estar vivo, que mi esperanza crecerá como la tuya? ¿Te parece justo para los dos? Pero sabes algo, a pesar de la rabia y de toda la mierda que invade mi cabeza, me gustaría volver a verte para abrazarte y contarte todo lo que ahora apenas me atrevo a poner en este maldito papel. Porque en esta terrible oscuridad en la que vivo desde que ocurrió aquel accidente de tráfico en el que causé la muerte de 6 personas, el único rayo de luz que me guía en esta oscuridad eres tú.
Deseo tanto volver a ver tu rostro brillando tenuemente a la luz de la luna, deseo volver a caminar contigo por esos paisajes pintorescos y sentarnos bajo nuestro árbol. Quisiera escapar de las entrañas de esta prisión, donde me digiere cada día este sistema podrido, y realizar lo que mi imaginación construye, una escena donde consigo la libertad y me esperas al caer la noche, cuando los colores del cielo se gastan.
La fotografía principal es de mi autoria, tomada desde mi celular infinix
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