Estos pequeños palitos entrelazados son elaborados por un bicho grande y raro al menos esa fue mi impresión cuando lo vi por primera vez.
No hubiese notado que se trataba de un nido si al lado de ésta no hubiese estado otro capullo completo.
Ambos estaban debajo de un rosal, fue el desplazamiento de una oruga quien llamó mi atención. A pesar de verse algo pesada sus movimientos fueron rápidos.
No había visto nunca este gusano por lo tanto, debí buscar información. Luego de varias lecturas encontré que se trata de un bicho de canasto. Al principio creí que la oruga estaba saliendo del capuchón pero resulta que viaja con él porque es su morada y si se trata de una hembra, nunca sale de allí.
Sabemos que las orugas se transforman en mariposas pero esta es una excepción, a la hembra nunca le saldrán alas en cambio los machos se transformarán en pequeñas polillas. En este sentido y por la razón mencionada, la oruga hembra nunca saldrá de su capullo.
Todo lo que se observa superficialmente es una tela de seda construida por el bicho de canasto. Es tan fuerte como una tela de araña, será difícil que un depredador invada este espacio construído con tantos cuidados y detalles.
Tanto la parte externa como la interna están cubiertas por la tela inviolable como la llamé al momento de tocarla. Es increíble la inteligencia de la oruga al momento de construir su nicho. Sabe que debe protegerlo porque allí custodia con celo a sus huevecillos. Según se dice, la hembra es seducida por el macho dentro del mismo capuchón, supongo que allí nacen las larvas.
Tomé varias fotografías del bicho del canasto las cuales comparto a continuación. Me sorprendió el agarre de sus patas, hubo un momento en que se aferró a una rama y fue difícil desprenderla. No podía dejarla allí, seguro acabaría con las plantas.
A mi juicio es un insecto muy grande acabaría con las cosechas en un santiamén. Disfruten de las imágenes y si desean amplíen la información.