Una de las cosas sinceras, hermosas es la alegría de los niños, es espontanea, sin poses, sin filtro, tan natural que contagia a los adultos. Sus caras alegres y sonrisas a flor de piel emanan una energía positiva, que esos seres pequeños pueden trasmitir. La magia y la luz se hacen presente en un rostro lleno de inocencia.

Cuando son ellos los que hacen el desfile, acaparan las miradas, los vemos felices, se divierte con sus pitos, trajes de colores, caritas pintadas, la algarabía es tanta que al pasar llaman la atención.

Esa alegría es contagiosa para los adultos que los acompañan en su desfile, es una sensación agradable del momento que tiene un significado profundo en cada niño, sentirse seguros, queridos y valorados. Momentos felices que cada niño vive a su manera, que los harán mejorar su actitud frente a la realidad.

Esos momentos de alegría sirven para liberar tensión, fortalecen la personalidad, favorecen las relaciones sociales, aumentan la autoestima y motivación.

Tuve la oportunidad de acercarme hasta la cancha de la comunidad donde se estaba desarrollando el evento infantil, la alegría brotaba, derroche de energía y de aprendizaje. Actividades que se deben repetir en pro de los niños.
Cuando son ellos los que hacen el desfile, acaparan las miradas, los vemos felices, se divierte con sus pitos, trajes de colores, caritas pintadas, la algarabía es tanta que al pasar llaman la atención.
Esa alegría es contagiosa para los adultos que los acompañan en su desfile, es una sensación agradable del momento que tiene un significado profundo en cada niño, sentirse seguros, queridos y valorados. Momentos felices que cada niño vive a su manera, que los harán mejorar su actitud frente a la realidad.
Esos momentos de alegría sirven para liberar tensión, fortalecen la personalidad, favorecen las relaciones sociales, aumentan la autoestima y motivación.
Me llamó la atención la actividad que hicieron en la comunidad para los niños, payasos, música infantil, juegos didácticos supervisados por adultos que llenó de alegría a los más pequeños de la casa. Un compartir que estoy segura que los niños no olvidaran, además sirven de base para afianzar la personalidad.
Tuve la oportunidad de acercarme hasta la cancha de la comunidad donde se estaba desarrollando el evento infantil, la alegría brotaba, derroche de energía y de aprendizaje. Actividades que se deben repetir en pro de los niños.