Saludos amigos.
Desde que me casé, mi esposo y yo convenimos en que pasaríamos un año la navidad con mi familia y el fin de año con su familia, el año siguiente la navidad con su familia y el fin de año con mi familia, y así sucesivamente.
Este año, debido a la pandemia, mi esposo me propuso que nos quedáramos en casa, a pesar de la flexibilización, y entonces nos dedicamos a decorar la casa más que en años anteriores.
El día que le dije a mis hijas que armaría el árbol, se emocionaron mucho, especialmente la pequeña Camila, ella disfruta mucho ver las luces y adornos de navidad, creo que a todos los niños les encanta eso. Bueno... no sólo a los niños, a mi me encantan también jajaja.
Mi árbol es grande, viene dividido en 3 partes. Lo armé y abrí sus ramas para que se viera frondoso.
Las decoraciones navideñas me gustan, y armar el árbol es lindo, pero hay una parte fastidiosa al armar el árbol... Colocar las luces. No sé si a los demás les parece fastidiosa, pero, esa es la parte que pienso siempre cuando voy a armar y desarmar el árbol, porque irónicamente es lo que hace al árbol tan hermoso. Un árbol con muchas luces es hermoso, pero que fastidioso es colocarlas, jajaja... Siempre revisamos las luces antes de colocarlas, pero tenía aproximadamente 3 años que no armaba el árbol y cuando probamos las luces, habían 2 extensiones dañadas, pensé que el árbol no se vería muy iluminado ya que solo pude colocar 3 extensiones, pero al terminarlo me pareció que quedó bien.
Llegó la parte que más les gustó a mis princesas... Decorar, saqué todos los adornos y les dije que podían decorarlo como ellas quisieran y estaban tan contentas que lo hicieron en armonía sin pelear jajaja.

